Misteriosa desaparición de 6 kilos de cocaína
Es droga que había sido secuestrada en dos procedimientos de la Policía de Córdoba.
Una impensada derivación tuvo un juicio contra cuatro personas acusadas de tráfico de drogas, que se ventila en el Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba. Los jujeños Estanislao Alberto (53) y su esposa, Virginia Quispe (52), están acusados de enviar más de 13 kilos de cocaína a través de encomiendas a los cordobeses Ariel Enrique Savioli (37) y Gustavo Rodríguez (28). Los cuatro fueron apresados en febrero de 2009 por Drogas Peligrosas de la Policía de Córdoba, por orden del juez federal 2, Alejandro Sánchez Freytes, y la investigación estuvo a cargo del fiscal federal 2, Gustavo Vidal Lascano. El pasado 6 de diciembre, el abogado defensor de Savioli, Miguel Juárez, le comunicó al fiscal del Tribunal Oral, Carlos Gonella, que se había enterado de que faltaban unos seis kilos de la droga secuestrada. Gonella pidió un informe (vía telefónica) al director de Drogas Peligrosas, quien prometió encargarse del tema.La respuesta del jefe policial fue que la droga "desaparecida" había sido remitida al juzgado. Lo curioso es que, aunque los 13 kilos fueron secuestrados en un mismo operativo, los policías enviaron al tribunal para su peritaje sólo 8,5 kilos y el resto –es decir, lo que no aparece– recién fue enviado 75 días más tarde. El jueves fueron los alegatos y después de reclamar condenas, pidió que se investigue "el faltante de droga que nunca se encontró". A su turno, el defensor Juárez reclamó la absolución de Savioli porque, con la desaparición de los cuatro kilos de cocaína, no había elementos de prueba para condenarlo.El tribunal dictará fallo mañana y no se descarta un pronunciamiento sobre las graves irregularidades relacionadas con el secuestro de la droga. Y hay más. Uno de los operativos más "promocionados" por los investigadores en los últimos meses fue el que culminó con la detención de Oscar Allende (vinculado con el envío de miles de kilos de droga a España, caso en el que están implicados futbolistas reconocidos en el mundo), su hijo del mismo nombre y Oscar Schiezzari, quien está acusado de tener una "cocina" en barrio Rosedal Anexo. El 25 de junio de 2010, los Allende fueron detenidos en Cañada y 9 de Julio. El oficial Pablo Antonio Peralta condujo el operativo en el que se secuestró un paquete con poco más de medio kilo de cocaína. El procedimiento se produjo cuando el muchacho detuvo la marcha de una pick up Toyota para que subiera su padre, quien al parecer lo esperaba en ese lugar.Los dos terminaron presos. Debajo del vehículo apareció la droga que, según Peralta, había arrojado el joven. "Me la pusieron, me la pusieron", gritó el menor de los Allende. Peralta refutó sus dichos y señaló que uno de los testigos que firmaron el acta de secuestro le avisó que el sospechoso había arrojado el paquete. Sin embargo, los testigos e incluso un gendarme que participó del procedimiento por orden judicial, pero que llegó un poco más tarde porque los policías se adelantaron, declararon que "no vieron nada".Los abogados de los Allende, Tirso Pereyra y Pablo Bastos, dicen que la droga "fue plantada" en el procedimiento. Casi en simultáneo se realizó un allanamiento al domicilio de Schiezzari, el supuesto "cocinero" de cocaína. El gendarme afectado a esa misión llegó a horario, pero los hombres de Drogas Peligrosas se habían adelantado. Como resultado, se pesaron poco más de 1.200 gramos de cocaína, una bolsa de 70 gramos del mismo estupefaciente y elementos de corte.Las bolsas fueron introducidas en una caja de cartón que fue recubierta de fajas y firmada por policías y testigos.El 28 de octubre de 2010, con la presencia del secretario del juzgado federal 2, Maximiliano Davies, la perito oficial Ana Azcurra (de Policía Federal), se realizó el acta de apertura para analizar el material secuestrado en el domicilio del imputado Schiezzari. Y ¡vaya sorpresa! Los 1.200 gramos de cocaína habían desaparecido. Sólo estaban los 70 gramos y en otra bolsa había 411 gramos de cafeína y sustancias reductoras, usados para la elaboración de cocaína a partir de la pasta base.Y todo no acaba allí. El fiscal federal Vidal Lascano confirmó las graves irregularidades e incluso mencionó un tercer caso. Las sospechas tienen varios destinos, aunque en el edificio de Tribunales Federales recuerdan una frase "célebre" del renunciado camarista Gustavo Becerra Ferrer, cuando era juez: "No es Drogas Peligrosas; es la peligrosa División Drogas".

