Mineros pidieron a la prensa respeto por su privacidad
Se molestaron por la difusión del caso de las dos mujeres de Yonni Barrios. La mayoría ya abandonó el hospital de Copiapó.
Copiapó (Chile). La mayoría de los 33 mineros chilenos rescatados del fondo de una mina regresó a sus humildes barrios cargados con una fama que no buscaron y millonarias ofertas para que relaten su historia, pero lo que en verdad les pesa ahora es la realidad y el acoso periodístico. En una improvisada rueda de prensa en el centro de salud donde la mayoría de los mineros acudió a realizarse exámenes médicos, actuó como vocero del grupo Juan Illanes, un ex soldado, y pidió a la prensa local y extranjera respeto por la privacidad de sus vidas.Del acoso, dijo que a algunos mineros les ha molestado que se revelen detalles de su intimidad, como fue el caso del que tenía dos mujeres esperando su salida y otro que desató la ira de una hermana porque dejó plantada a su familia que lo esperaba para agasajarlo y fue a lanzarle piedras a la casa de su compañera, con quien había decidido ir.De vuelta en casa, varios de ellos deben confrontar las limitaciones de una vida humilde, en barrios marginales en donde los servicios escasean y, algo tan básico como tener agua, representa para algunos un reto.Otra condición ineludible que encaran es el desempleo, en virtud de que la mina San José, en donde permanecieron sepultados desde el derrumbe del 5 de agosto, está prácticamente inoperable y enfrenta un proceso judicial en el que a fin de mes un interventor decidirá si puede reactivarse o es declarada en quiebra.Esta última opción es la más probable porque la mina está colapsada y sus siete kilómetros de túneles están tapados por un bloque de rocas de unas 700 mil toneladas, según los expertos que trabajaron en el rescate.El Gobierno dijo que estará atento a las necesidades de los trabajadores, pero ni esa promesa ni la fama de la que aún gozan, modifican el panorama que los rodea ahora que fueron dados de alta después de la odisea que les duró 69 días.Carlos Mamani, el único boliviano entre los mineros y a quien el presiente de su país Evo Morales le ofreció un empleo en su Gobierno, vive en Padre Negro, en el cerro más distante del barrio Juan Pablo II, desde donde por las noches se ve el centro de Copiapó iluminado por las centelleantes lámparas. Sin embargo, la vista panorámica que muchos podrían codiciar, para los pobladores de las 38 viviendas del lugar a veces se torna en suplicio pues deben caminar varias cuadras para llegar hasta dos llaves para abastecerse de agua, que luego deben cargar cuesta arriba para llevar a casa.

