Mató a su ex mujer, confesó y discuten si va al Neuro o a Bouwer
El hombre fue imputado, pero la fiscal dispuso que sea sobreseído por cuadro depresivo/ La familiade la víctima apeló.
En mayo pasado, una mujer fue asesinada de una puñalada en el corazón en su casa de barrio Colonia Lola, de la ciudad de Córdoba, crimen por el cual fue detenido su ex esposo. La víctima era Sandra Mabel Quispe, quien tenía 33 años. Cuando los policías entraron en la vivienda, hallaron a Miguel Ángel González (33), con una cuchilla en sus manos y a punto de suicidarse. Largo rato tuvieron que interceder los uniformados para lograr que el ex esposo desistiera y se entregara. González confesó el crimen a sus familiares, a los investigadores y hasta escribió una carta al respecto. Sin embargo, la fiscal Antonia de la Rúa resolvió que, si bien es el presunto autor del crimen por lo que había sido imputado por homicidio calificado agravado por el vínculo, debe ser sobreseído por un severo cuadro psicológico ("trastorno depresivo mayor") que le habría impedido comprender lo que hacía.La fiscal lo sobreseyó y dispuso que, en vez de que permanezca en la Cárcel de Bouwer, sea remitido al Hospital Neuropsiquiátrico para su atención mental. Sin embargo, el juez de Control Carlos Romero rechazó la medida, a instancias de la familia de la víctima (representada por su abogado Nicolás Moyano) que consideró que el hombre comprendía la criminalidad de sus actos. La apelación recayó en la Cámara de Acusación, que ahora deberá resolver.González y Quispe se habían separado hacía al menos un año, y era la mujer quien se quedó a cargo de la hija de ambos. El hombre, empleado de una metalúrgica, insistía en volver con ella. La persecución contra su ex mujer, según la causa, se había intensificado luego de que este saliera del Hospital Neuropsiquiátrico, en el que había estado internado. También se supo que años antes había sido atendido en distintos centros de atención mental.Aquella tarde de mayo, la pareja discutió y Quispe murió asesinada.En la causa consta una carta que, tras el crimen, el hombre habría escrito y en la que aceptaba su culpabilidad. "Perdóneme por aver (sic) hecho esto, no era mi intensión (sic)"", dice la esquela. González, incluso, habría llamado por teléfono a su cuñado para contarle todo, antes de que llegara la Policía.Para la familia de Quispe, el hombre comprendía la criminalidad de los actos y debe ser enjuiciado. Habrá que esperar que la Cámara se expida.

