Los mineros cumplen dos meses atrapados en las profundidades de Chile
Los familiares hicieron sonar bocinas y sirenas a la misma hora que ocurrió el derrumbe. El fin de semana se harán los ensayos del rescate.
Con el sonar masivo de bocinas y sirenas a la misma hora del derrumbe que sepultó a 33 mineros a 700 metros de profundidad en las entrañas del desierto, sus familiares marcaron hoy los dos meses del accidente (ir al canal Mineros Atrapados en Chile).
En tanto, la perforadora T130, una de las tres que cavan túneles para llegar a los mineros y en la que se depositan las mayores esperanzas para la evacuación, volvió a parar la noche del lunes debido al desgaste de su martillo.
Pasadas las seis de la tarde del lunes, miembros del equipo de rescate confirmaron que la perforadora reanudó sus operaciones.
Por su parte Cristián Barra, jefe de gabinete del Ministerio del Interior, rechazó versiones de prensa de que el operativo se está acomodando para coincidir con un viaje a Europa del presidente Sebastián Piñera, inicialmente previsto para el 15 de este mes, ahora postergado al 17.
Dijo que este viernes comenzarán "ensayos generales" con helicópteros y carros para el día del rescate, pero que eso no significa que éste "sea inminente...Significa que queremos, como hemos hecho en cada una de las etapas, estar perfectamente bien preparados para no cometer errores cuando el rescate se produzca".
Dos meses. El 5 de agosto, cerca de las dos de la tarde, se produjo un derrumbe en la mina San José y los hombres que entraban y salían de un refugio utilizado para comidas quedaron atrapados bajo toneladas de roca.
Sólo el 22 de agosto, con la llegada de un sonda en la que los mineros enviaron un mensaje escrito asegurando que todos estaban bien, se confirmó su sobrevivencia, y arrancó entonces un megaoperativo para rescatarlos, abriendo túneles desde la superficie.
A las afueras de la mina, parientes de los 33 hombres acampan en tiendas, y para recordar los dos meses del accidente subieron a las dos de la tarde a una colina en la que ondean desde poco después del derrumbe 32 banderas tricolor de Chile y una boliviana, cada una con el nombre de un minero. Fueron colocadas por los familiares. Uno de los mineros es boliviano.
También hicieron sonar bocinas y sirenas, incluso de autos de la policía que custodia el lugar. En la cima de la colina, una veintena de parientes entonó el himno nacional.
"Acá arriba la tensión es mayor que allá abajo. Allá están tranquilos trabajando", dijo Verónica Ticona, hermana de Ariel Ticona, de 29 años, quien maneja máquinas que remueven escombros que caen de las perforadoras.
Expectativa. Parada junto a la bandera con el nombre de su hermano, Verónica aseguró que la tensión es mayor entre las familias por la expectativa de la salida. "Ellos nos superaron a nosotros, tienen más fuerza, son mineros", aseguró la mujer, cuyo hermano es el menor o "la guagua" de los cuatro hermanos.
A Ariel le nació estando atrapado una hija el pasado 14 de septiembre a la que llamaron "Esperanza".
Tres perforadoras rompen la roca hacia los mineros y la que lleva la delantera es la máquina T130, el llamado Plan B de rescate, que abre un ducto de 70 centímetros de diámetro, el ancho requerido para el paso de una jaula o cápsula de acero en la que serán izados uno a uno los mineros.
Ahora, la decisión clave es si se refuerza o no el ducto revistiéndolo con tubos de acero en su interior, cuando lo complete la T130. El reforzamiento puede demorar mínimo cuatro días, ha dicho Sougarret. Sin ese revestimiento entonces se acortan los plazos para la evacuación.
Miembros del equipos de rescate y de Geotec, la empresa propietaria de la perforadora, han dicho que en la decisión pesan varios factores, a favor y en contra, pero que lo principal es la seguridad y que se garantice el perfecto desplazamiento de la cápsula dentro del tubo.

