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Lo acusan de matar y quemar a la madre

La víctima fue asesinada a golpes en la cabeza, en el baño. Su hijo, presuntamente ebrio, quedó preso. La habría querido violar.

30 de julio de 2013 a las 12:01 a. m.
Lo acusan de matar y quemar a la madre
Espanto. La mujer fue hallada asesinada en un baño ubicado en el fondo de esta humilde vivienda, en las afueras de Huinca Renancó (Gentileza HRDigital.com.ar).

El cuerpo de la mujer estaba boca abajo, en el piso de la letrina. Yacía vestida apenas con una blusa y un pulóver. La cabeza era una sumatoria de golpes de furia hechos una y otra vez con un palo. El cuerpo estaba parcialmente quemado. En la cocina de la casa, al lado de una estufa, permanecía sentado su hijo, completamente ebrio. Sus prendas y manos estaban teñidas de sangre y hollín.

Las horas pasan, pero el horror no cesa en Huinca Renancó. Todo lo contrario.

La ciudad de 10 mil habitantes, ubicada en el extremo sur de Córdoba, se encuentra conmovida luego del salvaje asesinato de una humilde vecina, en su vivienda. Por el homicidio, ocurrido el domingo pasado a la mañana, permanece detenido uno de sus hijos. Lo acusan de ser el autor del asesinato.

Al parecer, la víctima, de 67 años, habría sido quemada cuando aún estaba con vida, según señalaron fuentes del caso a La Voz del Interior , quienes añadieron que el sospechoso incluso la habría querido violar antes del demencial ataque.

El hombre, de 31 años, quedó detenido e imputado por homicidio agravado por el vínculo, delito que prevé una pena de reclusión perpetua.

Si bien la investigación se encuentra en los primeros tramos, los pesquisas judiciales tienen en claro que el acusado se encontraba alcoholizado cuando ocurrió todo.

Ahora bien, de confirmarse que el asesino fue efectivamente el muchacho, ¿qué lo habría llevado a cometer semejante matricidio? ¿Fue un rapto de locura derivado de su presunta adicción al alcohol o bien se trató del último capítulo de una escalada de violencia doméstica en el hogar? ¿Actuó solo?

María Teresa Nis tenía 67 años y residía en una modesta vivienda con las necesidades básicas en calle Dinamarca. Era madre de tres varones y una mujer. Uno de sus hijos, según voceros calificados, le había sido retirado hace años. Su vida no era para nada fácil. La última pareja la había abandonado. Uno de sus exesposos había fallecido en un siniestro vial. Según pobladores, hasta hace algún tiempo se ganaba la vida como empleada doméstica en hogares de la ciudad. Sus dos hijos varones trabajaban en campos de la región.

“Tenemos al hijo detenido e imputado por el homicidio. Hay pruebas suficientes en su contra, pero el caso está en plena investigación”, se limitó a decir ayer a este diario el fiscal Marcelo Saragusti. Si bien el funcionario se excusó de brindar detalles, se sabe que las principales pruebas que lo involucran son las prendas manchadas con sangre y que estaba solo cuando ocurrió todo. Una versión da cuenta de que, ante los investigadores, habría admitido la autoría del crimen. Sin embargo, no está confirmado.

Espanto por demás. "Estamos consternados. Fue un caso penoso, macabro, horrible", dijo ayer el intendente de Huinca, Oscar Saliba. "No recuerdo un caso así en la región", añadió, aún angustiado.

El drama ocurrió el domingo alrededor de las 8. Estaba amaneciendo, cuando Valentín Gallardo (31) llegó al domicilio de calle Dinamarca 867 del barrio Norte, en Huinca. Según fuentes del caso, estaba “muy alcoholizado”. Había estado bebiendo hasta pocos momentos antes con unos conocidos.

Su hermano no estaba en la casa, ya que se había ido a trabajar a un campo. Al parecer, Valentín habría mantenido una violenta discusión con doña Teresa, como la conocían en la barriada. Y empezaron los gritos. La mujer fue atacada en su cuarto y arrastrada hasta un pequeño baño fuera de la casa. Allí fue golpeada y prendida fuego. Le arrimó un encendedor a su blusa. Voceros del caso indicaron que habría sufrido un intento de agresión sexual.

Los gritos alertaron a un vecino que llamó a la Policía. Ni los uniformados ni el fiscal podían creer tanta saña.

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