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Llamativa "amnesia" de todos los testigos

Esto irritó a los jueces del tribunal en la audiencia por el homicidio de Paulo Mercol Echeverría.

11 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Llamativa "amnesia" de todos los testigos
(Ramiro Pereyra/LaVoz).

Fue una jornada difícil la de ayer en la Cámara 6ª del Crimen de los Tribunales II de Córdoba. Los cuatro testigos que debían declarar sobre el crimen de Paulo Mercol Echeverría (28) se mostraron con dudas y una llamativa falta de memoria. La mayoría de ellos negó las declaraciones que habían realizado antes a la Policía y aunque se sospecha que han sido amenazados, ellos lo negaron. Las contradicciones molestaron al tribunal que en más de una ocasión llamó la atención sobre la incoherencia de los relatos.

En el proceso judicial que inició la semana pasada, con jurados populares, se está juzgando a Ariel Alejandro Leiba (23) y Luciano David Molina (26) por el asesinato de "Poli" Echeverría, que en la madrugada del 3 de diciembre de 2007 fue baleado en la puerta de su casa de barrio Las Lilas, cuando intentó evitar que un ladrón se metiera a su domicilio. Los acusados viven en la misma zona que la víctima.

Según la instrucción previa, dos delincuentes que se movilizaban en una moto roja fueron los responsables del intento de asalto fatal. Mientras uno de ellos, con el torso desnudo, se quedó arriba del rodado, otro que vestía una remera blanca y una gorra se bajó con un arma en la mano e intentó ingresar en la vivienda. Como Echeverría se lo impidió, el malviviente le disparó y huyó.

Falta de memoria. Ayer, el primero en declarar fue Darwin Escrollini, vecino del barrio, quien se desdijo de buena parte de lo que había declarado ante la Policía. Incurrió en contradicciones y se mostró muy dubitativo.

En la instrucción, Escrollini había dicho que la noche del crimen divisó a los dos imputados que escondían de manera presurosa una moto roja en el domicilio de Leiba. Aseguró que los dos jóvenes que realizaban la maniobra eran conocidos como "Cumpita" (Molina) y el "Misionero" (Leiba), aportando una descripción tanto de la moto como de la vestimenta de los sujetos que coincidía con los dichos de otros testigos.

En ruedas de personas posteriores, Escrollini reconoció a Leiba, aunque no a Molina. Entre la primera y la segunda hubo rumores de amenazas contra la familia del testigo, quien incluso fue víctima de dos episodios delictivos en ese lapso.

Ayer, el testigo dijo que no conocía a "Cumpita" antes de su detención, lo que llevó a la duda de cómo pudo haberlo nombrado en su declaración.

Tras un cuarto intermedio, declararon la mujer de Escrollini, y dos vecinos de Echeverría, Zulma Ramallo y su sobrino Matías Delgado, quienes viven en diagonal a la casa de la familia de la víctima y estaban dialogando en la vereda cuando ocurrió el crimen.

Las tres declaraciones fueron vagas e imprecisas, ya que los testigos reiteraron no recordar mucho de aquella noche. Esto valió los reproches de los miembros del tribunal. El vocal Julio Guerrero Marín afirmó que lo habían "hartado" cuando Ramallo volvía una y otra vez a las lagunas de su memoria, mientras que el presidente del tribunal, Daniel Ottonello, interrumpió la declaración de Delgado, que no recordaba haber dicho que la moto que vio esa noche era roja. "Es increíble, ojalá que nunca haya un pariente suyo que sea víctima de un hecho", le dijo el juez.

A pesar de que estos testigos han vivido más de una década en el barrio declararon no conocer a los imputados.