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Le roban el arma a comisario en Jefatura

El alto oficial trabaja en el Departamento Robos y Hurtos. La pistola 9 milímetros desapareció del cajón de su oficina. Investigan si el o los ladrones son policías.

11 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Le roban el arma a comisario en Jefatura
Hecho gravísimo. La pistola 9 milímetros fue robada de una oficina del primer piso de la Jefatura policial (Antonio Carrizo/Archivo).

En un episodio de consecuencias imprevisibles, un comisario denunció que le robaron el arma reglamentaria del cajón de su oficina en la Jefatura de Policía de la Provincia, en la ciudad de Córdoba. El episodio, confirmado por fuentes calificadas, ocurrió en los últimos días y tuvo por blanco al comisario Mateo Vera, quien se desempeña como subjefe del Departamento Robos y Hurtos de la Policía, dependiente de la Dirección de Investigaciones.

El Tribunal de Conducta Policial y Penitenciario abrió una investigación interna. El órgano disciplinario, según pudo confirmar La Voz del Interior luego de una ronda de consultas, dispuso una sanción administrativa a Vera, por "negligencia". El comisario se encuentra licenciado de forma preventiva. En principio, se le adjudica una "negligencia" por haber sufrido la pérdida del arma: una pistola 9 milímetros cargada con varios proyectiles.

Hasta el cierre de esta edición, el arma en cuestión no había sido recuperada. Tampoco hay imputados ni sospechosos concretos sobre quiénes podrían estar detrás de esto.

A nivel judicial se investiga si fueron policías quienes se llevaron el armamento.

Por ese sector de la Jefatura transitan principalmente policías (detectives) de civil, además de investigadores judiciales. También circulan en las cercanías víctimas y testigos de hechos delictivos.

Otras personas que estuvieron recorriendo el sector en esos días fueron empleados de Arquitectura de la Provincia, que realizan reparaciones.

Ahora, ¿quién o quiénes tuvieron el coraje de entrar a la oficina de un jefe para sacarle su armamento? ¿Quién puede saber que el arma estaba en el cajón? Es entonces que las miradas apuntan a un policía.

Existen varias hipótesis respecto a lo que puede haber sucedido: mientras algunos hablan de una “broma” (tesis que ha perdido todo sustento), hasta una conducta netamente delictiva por parte de una o más personas con intenciones desconocidas, pasando por la posibilidad de un hurto cometido ante un descuido del comisario. No faltan quienes deslizan que pueda haberse tratado de una maniobra para desestabilizar a la actual conducción policial.

Las conjeturas son muchas. Lo concreto es que el arma desapareció de la oficina de un alto jefe dedicado a investigar robos y hurtos en Córdoba.

El director de Investigaciones Criminales, Juan Carlos Santillán, quien evitó pronunciarse sobre lo sucedido, giró de inmediato la causa a la Justicia y al Tribunal de Conducta.

Trascendió que por ahora no se produjeron desplazamientos a causa de este hecho en particular. Llámese una purga.

El jefe de Policía, Sergio Comugnaro, quien se encuentra de vacaciones, sigue atentamente los avances de la pesquisa.

Un cajón vacío. El Departamento Robos y Hurtos funciona en el primer piso de la Central de Policía, en la avenida Colón al 1250.

El robo de la pistola se habría descubierto el lunes 6 pasado, cuando el comisario Vera volvió a trabajar a primer hora de la mañana y abrió su cajón.

Vera, según voceros de la causa, trabaja en Robos y Hurtos desde hace poco tiempo. Goza de buen concepto. Antes se desempeñaba en un Comando de Acción Preventiva (CAP). Vera habló con sus superiores y se hizo la denuncia.

La causa esta siendo investigada por la Unidad Judicial de Robos y Hurtos.

El cajón del escritorio de Vera no tiene llave. No está claro si su oficina tiene cerradura.

A Vera se lo sancionó por negligencia. “Cada policía es responsable de lo que le pase a su propia arma. Debe evitar perderla o que se la roben”, afirmó una alta fuente del caso.

Graves episodios

En el propio edificio. En la Jefatura de Policía se han registrado graves episodios delictivos en los últimos años. El más grave, sin dudas, fue el crimen del detenido Mario Sargiotti, quien en abril de 1991 murió tras ser sometido a una tortura en un interrogatorio policial, durante el gobierno de Eduardo Angeloz.

Robos y aprietes. Ya en los últimos años se ha registrado el robo de una moto del subsuelo del edificio, como así también la sustracción de joyas que habían sido secuestradas en el marco de distintos operativos. Años atrás, el auto de una funcionaria judicial apareció todo rayado, en la playa de la Central, luego de que se supiera que investigaba a malos policías.

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