El ladrón que golpeaba y desnudaba a estudiantes
Un lunar en su rostro fue su perdición. El fiscal Mana dictó la prisión preventiva.
"Desnudate o vas a salir en un cajón". "Sacate la ropa o te meto un tiro en la cabeza". Esas eran las frases utilizadas por un temible asaltante para amedrentar a sus víctimas, todas estudiantes universitarias domiciliadas en barrio Nueva Córdoba.
Demostrando un salvajismo poco común, una vez que las chicas se desnudaban las agarraba a patadas o golpes de puño, incluido algún culatazo con una pistola o revólver que usaba en cada incursión.
El raid delictivo del individuo de 1,75 metros de altura, pelo negro, de 24 años, identificado como Carlos Ezequiel Gómez, se inició el 3 de setiembre de 2010 en un edificio de Rondeau al 500.
El 14 del mismo mes robó en uno de Obispo Trejo al 1100, el 21 de octubre en Chile al 200, el 26 de noviembre en Ambrosio Olmos al 700, el 28 de enero de 2011 en Independencia al 1200, el 17 de febrero en Independencia al 1000, el 31 de marzo en Ituzaingó al 600 y su último "trabajo" antes de ser capturado fue el 5 de junio en una torre de Ambrosio Olmos al 800.
La perdición de Gómez fue tener un llamativo lunar en el pómulo derecho y la filmación registrada por una cámara en el palier de un edificio, donde además de grabar la secuencia de entrada y salida del delincuente, se podía observar claramente el enorme lunar que abarcaba también parte de su nariz.
Modus operandi. El ladrón solitario hacía creer a las jóvenes que tenía un cómplice en la vereda, porque después de encerrarlas con llave, por lo general en el baño, simulaba hablar por celular con otro individuo.
En los ocho asaltos a mano armada que perpetró hasta ser detenido, Gómez hizo su aparición entre las 21:45 y las 23:45, sorprendiendo a sus víctimas cuando ingresaban o se disponían a salir a atender un delivery o sacar la basura.
Hubo tres hechos en que las víctimas fueron dos hermanas, es decir que suman 11 las estudiantes sometidas a brutales golpizas y obligadas a punta de pistola a desnudarse. Por lo general las mujeres eran sorprendidas desde atrás, tomadas por el cuello y obligadas a subir a sus departamentos con una pistola apoyada en la cabeza.
Las incursiones en los departamentos de Nueva Córdoba le reportaron al ladrón importantes dividendos: varios miles de pesos, numerosas notebook y cámaras fotográficas digitales, gran cantidad de joyas de oro, decenas de celulares y prendas. Para cargar los botines, siempre buscaba alguna valija con ruedas o mochila de las damnificadas.
En todos los casos, cuando las universitarias llevaban un rato desnudas y temblaban de miedo en la ducha del baño, el malviviente se acercaba con un lápiz y un papel y pedía las claves de las tarjetas de crédito o débito, lo que le permitía retirar dinero de los cajeros electrónicos.
¿Por qué hacía desnudar a las víctimas? Una de las chicas contó que cuando le exigió sacarse la ropa, rompió en llanto y le preguntó: "¿Por qué me hacés esto?".
"Para que no me puedas seguir y no le avisés a nadie", respondió el asaltante.
Lo curioso era que el audaz pistolero, domiciliado en Block "P", departamento 907 de barrio SEP, se movía con mucha seguridad lo que tuvo su explicación cuando fue detenido y se estableció que trabajaba como portero de edificios.
Fiscalía. Carlos Ezequiel Gómez fue puesto a disposición del fiscal de instrución del Distrito 1 Turno 3, José Alberto Mana, quien reunió contundentes pruebas, entre ellas los reconocimientos en rueda de presos por parte de las víctimas e incluso de una vecina que lo vio abandonar un edificio y la aludida filmación que registró su ingreso y salida de una torre cuando perpetró uno de los atracos.
Ahora, Mana dictó la prisión preventiva de Gómez por los delitos de robo calificado por el uso de armas reiterado y violación de domicilio reiterada. Más allá de esta medida procesal, se investiga la participación del ladrón alojado en Bouwer en otros asaltos a mujeres solas.

