La sociedad debe recuperar los barrios, afirman jueces
No pueden ser refugio de los malvivientes, señalan en el fallo por el crimen de Las Lilas. Piden compromiso solidario.
En los fundamentos del controvertido fallo sobre el proceso judicial por un crimen en barrio Las Lilas, de Córdoba -marcado por una serie de amenazas que tiñeron los testimonios de los principales testigos-, los jueces de la Cámara 6ª del Crimen abogaron para que la sociedad "recupere" los barrios.
Se trata del juicio que culminó el mes pasado por el crimen del joven Paulo Mercol Echeverría (28), quien en la madrugada de 3 de diciembre de 2007 fue asesinado por un delincuente que intentó ingresar en su domicilio de barrio Las Lilas. Por el crimen fue condenado otro muchacho, Ariel Leiba (23) a 13 años y cuatro meses de cárcel y fue absuelto Luciano Molina (26). Ambos viven en la misma zona de Echeverría.
Al momento de la última palabra, la madre de la víctima dijo que se iba a mudar del barrio, temerosa de represalias. No fue una frase anecdótica. El proceso judicial estuvo empañado por amenazas previas a la familia y a los principales testigos. Incluso, un familiar de uno de los imputados, Carlos Lucas Díaz, fue detenido en plena audiencia acusado de realizar señas intimidatorias contra una jurado popular.
En los fundamentos del fallo, se destacó la valentía de esta mujer, que se animó a denunciar lo ocurrido": "Destacar el enorme valor de una de las integrantes del jurado haciendo frente a una cobarde amenaza de inusitada gravedad proferida en el propio recinto dejando un gran ejemplo de responsabilidad y vocación cívica que enaltece la Justicia de la sociedad".
A renglón seguido, el tribunal integrado por los jueces Daniel Ottonello, Julio Ramón Guerrero Marín y Alberto Crucella remarcó: "Al juzgar otro asalto domiciliario que termina con una vida; recordar como se hiciera en fallos anteriores la imperiosa necesidad de nuestra sociedad de volver a recobrar el barrio perdido, ese que nos contenía, que nos protegía y que era nuestro refugio y no el de malvivientes. La tarea no es fácil pero tampoco imposible, pues debemos lograrlo a través del compromiso solidario de cada uno de nosotros, pues tarde o temprano es la mejor y única manera de resguardar nuestros afectos y nuestras pertenencias (...) las fuerzas del orden no pueden trabajar si el silencio atrapa nuestros hogares".
El fiscal Marcelo Altamirano en su alegato había pedido condena para los dos imputados.
En los fundamentos, se explicita que siete jurados populares y los dos vocales votaron por la absolución de Molina, por el beneficio de la duda. Incluso, uno de los jurados sostuvo que debía quedar libre, no por la duda sino por la certeza de que no participó del crimen. El vocal Guerrero Marín, incluso, votó por la absolución de los dos imputados.
A pesar de ser absuelto, se informó al leer la sentencia que Molina iba a quedar detenido ya que tenía otras dos causas pendientes, en Tribunales Federales y en la Cámara del Crimen de San Francisco.
No obstante, recuperó la libertad el pasado sábado 26 de junio, según confiaron fuentes judiciales.

