La otra "mano de Dios"
La máquina Schramm T-130 figura ahora en decenas de remeras, que se refieren a ella como un personaje más del histórico rescate.
Cuando el martes a la mañana los rescatistas desmantelaron la máquina Schramm T-130 -la perforadora que llegó al taller mecánico de la mina-, el camión que se la llevaba fue perseguido por un coro de aplausos. El nombre de la máquina, provista por la Compañía Minera Doña Inés de Coolahuasi, figura ahora en decenas de remeras que fueron repartidas entre los familiares de los mineros atrapados, que se refieren a ella como un personaje más dentro del histórico proceso de rescate.
Se trató del Plan B, que comenzó a funcionar el domingo 5 de setiembre -un mes después del derrumbe-, y que utilizó el pequeño ducto por el que había ingresado la sonda "la mano de Dios", que logró hacer contacto con los mineros el domingo 22 de agosto, fecha en que se conoció el ya famoso: "Estamos bien los 33, en el refugio". El desesperado escrito hoy forma parte de carteles y remeras. Este ducto llega hacia el taller de máquinas del refugio, a 622 metros de profundidad.
Antes de que esta sonda fuera atrapada por los mineros, los rescatistas, con unos planos rudimentarios prestados por los dueños de la mina San José, habían lanzado distintas sondas a la boca del cerro, sin éxito. Por ello, mientras los obreros racionalizaban las pocas mercaderías que había en el refugio -latas de atún, galletas de agua y una sóla lata de durazno que repartieron en 33 bocados-, afuera se analizaba si valía la pena, tras más de 15 días, en proseguir con la búsqueda. Fue el ministro de Minería, Laurence Golborne, el que dio la orden de que hombres vivos o cadáveres, pero algo había que encontrar sí o sí. Tras 17 días sin saber nada de ellos, aquel domingo 22 se escribió una de las páginas más emocionantes que se recuerde.
La sonda pasó a ser llamada, de manera oficial, "la mano de Dios", porque familiares y rescatistas le pedían justamente eso al Cielo: que les diera una ayuda.
El éxito de la operación fue tal, que de ser un funcionario desconocido, Golborne trepó a más del 60 por ciento de intención de voto y hoy tiene una imagen positiva superior al 90 por ciento.
Pese al éxito del Plan B, los rescatistas decidieron parar el Plan A, pero continuaron hasta último momento trabajando con la perforadora petrolera del Plan C, a punto de llegar a una galería próxima al refugio, para tener una segunda vía de escape en caso de contratiempos.
Aunque se trata de un trabajo inédito -no hay antecedentes en todo el mundo de un rescate de este tipo- donde los ingenieros debieron ir elaborando tácticas sobre la marcha, bajo el lema "ensayo y error", hasta ahora las fisuras en el proceso han sido muy pocas. Las labores fueron en continuado, durante las 24 horas, sin descanso, y en tres alternativas al mismo tiempo.
No obstante, los familiares de los mineros recordaron durante todos estos días que el rescate se pudo haber realizado antes, ya que durante los 17 días de la búsqueda inicial no se previó la llegada de ninguna máquina perforadora, las que comenzaron a gestionarse recién luego del domingo 22 de agosto.

