Los juzgan por narcosecuestro y la víctima está en la mira
Son siete los acusados. La familia del joven raptado pagó 5.000 pesos y precursores químicos para "cocinar" cocaína, pero la víctima no supo explicar por qué tenía esos elementos.
Un interesante juicio a siete personas por secuestro extorsivo se está ventilando en el Tribunal Oral 2 de la Justicia Federal. Un joven de barrio Maldonado estuvo privado de su libertad el 4 de septiembre de 2009 y su familia pagó 5.000 pesos y seis botellas que supuestamente contenían éter, precursor químico para elaborar clorhidrato de cocaína. En la segunda jornada se escuchó el testimonio de la víctima, el joven Claudio Damián Molina (28), quien incurrió en numerosas contradicciones y no supo explicar varios aspectos que había relatado, con lo que recayó en algunas incoherencias.Lo más llamativo es que él fue quien en plena negociación por su rescate sugirió a su padre que al no poder pagar los 70 mil pesos que pretendían sus presuntos captores, le entregara seis botellas que tenía guardadas en la casa deshabitada de su abuela.Molina no supo explicar cómo las había obtenido, por qué las había escondido si –según él– no sabía qué contenían, y por qué las ofreció como parte de pago si no tenía idea de que eran tan valiosas. Además, minutos antes, su padre declaró que su propio hijo le había dicho durante la negociación que se trataba de éter.Por otras contradicciones entre lo declarado en sede policial hace dos años y lo poco que recordaba en la audiencia, no fue un momento cómodo el que pasó la víctima del "supuesto secuestro", como se escuchó decir a uno de los camaristas para referirse al hecho.Esto y lo sucedido en la primera jornada hace que surjan no pocas dudas respecto de la naturaleza del hecho.Además de la curiosidad de que el pago del rescate se realizó con dinero y con precursores químicos, surgieron algunas hipótesis sobre el papel jugado por la víctima, quien tendría relaciones con elementos del tráfico de droga en ese sector del este de la ciudad de Córdoba.Los siete acusados son Maximiliano Mauricio Andrés Di Campli Pérez (30), Luis Marcelo Antenor Di Campli (32), Néstor Adrián Pizarro (32), Héctor Fabián Sosa (43), Matías Maximiliano Delgado (28) y Carlos Andrés Oviedo (39), sobre quienes pesan los cargos de secuestro extorsivo calificado y robo calificado; mientras que a Francisco Maximiliano Robles (26) se le achaca también el secuestro pero en grado de partícipe necesario. Amigo del "Chancho". El lunes pasado, declaró el jefe de la Brigada Antisecuestros, comisario mayor Daniel Nis, quien aseguró que la víctima le habría contado a una mujer amiga de la víctima, Yamila Cuello, que él es el hombre fuerte de la droga en barrio Maldonado porque es primo o tío de René Alejandro "Chancho" Sosa, quien le "brinda protección". Éste es un supuesto narcotraficante de la zona y próximamente irá a juicio. La semana pasada, llevada por la fuerza pública, declaró Yamila, quien no tuvo nada de memoria y aunque los jueces la mandaron a reflexionar durante dos horas, cuando retornó no fue nada específica. A duras penas, reconoció que en sede policial había declarado que Claudio Molina le habló de sus vínculos con el "Chancho" Sosa.En la audiencia anterior, tanto Molina como su papá negaron ese parentesco y mientras el padre dijo que conoce del barrio al "Chancho" Sosa, Claudio reconoció que era su amigo. El defensor oficial Marcelo Arrieta remarcó una coincidencia, que puede ser casual: mientras a Molina padre le dicen "Chancha", a Claudio lo llaman "Chanchita".Por si hacía falta otro dato, la víctima contestó que su abogado es Miguel Juárez Villanueva, el mismo que asesora al "Chancho" Sosa.Por otra parte, Claudio Molina reconoció que consumía "marihuana y cocaína" y dijo que la usaba sólo para consumo. No obstante, dejó muchas dudas respecto de cómo obtuvo esas botellas, por qué las guardó y por qué se le ocurrió ofrecerlas como parte del rescate, cuando supuestamente no tenía idea de qué se trataba.

