Juzgan brutal crimen con la droga de fondo
Un joven fue acribillado por una patota en un callejón de barrio Yapeyú en 2009.
El estrecho callejón estaba prácticamente dominado por la oscuridad. La cuadra permanecía desierta, es que todos dormían a esa hora de la tórrida madrugada. Los dos muchachos caminaban a los tumbos, de vuelta a casa, tras una noche de excesos de alcohol y drogas. Ni se percataron de que al fondo del pasaje, bien escondidos de la luz de un farol, los esperaba una patota armada con pistolas. Cuando los dos primos se dieron cuenta de lo que les esperaba, ya era tarde: los criminales abrieron fuego. Se escucharon al menos 10 balazos. Otros hablan de 20. Cuatro de los tiros dieron en la humanidad de Cristian Luna, un muchacho de 26 años con antecedentes por drogas, quien murió en el acto. Su primo alcanzó a correr y salvó su vida de milagro, amparado por la noche, convirtiéndose en testigo clave de lo que pasó.El crimen ocurrió en la madrugada del 30 de enero de 2009 en barrio Yapeyú, al este de la ciudad de Córdoba. Según la causa, fue un nuevo brutal ajuste de cuentas con el trasfondo de la droga. Un nuevo crimen producto del narcotráfico que rige la suerte de muchos en Córdoba. Desde el jueves, cuatro hombres y una mujer, integrantes de un mismo núcleo familiar, son juzgados por el asesinato en la Cámara 5ª del Crimen, con la presencia de jurados populares. De ser hallados culpables, les darían reclusión perpetua.El principal acusado es un sujeto de 45 años, Ricardo Ortega, alias "Papucho", acusado de haber dirigido una "cocina" de fabricación de cocaína en esa barriada y de ser uno de los ejecutores del homicidio. La noche del crimen, "Papucho"también resultó baleado. Ya veremos por qué. El juicio se desarrolla bajo fuertes medidas de seguridad. Polvo blanco, sangre roja. Aquella noche del 29 de enero, Cristian "el Manco" Luna quería consumir droga. Estaba exaltado, fuera de sí, pero tenía un problema: no tenía plata, según declararían su primo y otros testigos. Conocedor de las calles de Yapeyú, donde había nacido y crecido, fue a un domicilio donde –según la instrucción– se fabricaba cocaína. Era la casa de "Papucho" Ortega. En el ambiente de la droga hay códigos: no se "buchonea" a la Policía, no se tienen deudas con el dealer y nunca se compran ravioles de cocaína en una "cocina". "La 'cocina' es para fabricar, la droga se compra en los 'quioscos'. Esto le terminaría costando muy caro a Luna", dijo una fuente judicial.Luna conocía bien a "Papucho". Años atrás había sido pareja de su madre. Pero aquella noche, según la causa, "Papucho" no estaba interesado en diálogos de familia y sacó "corriendo" al muchacho. "Andate de acá... ¿Cómo me vas a venir a comprar? Encima no tenés guita", le habría dicho.El joven se marchó, buscó una pistola y regresó. Apuntó contra la casa y comenzó a tirar. "Papucho" se asomó y recibió dos tiros en sus piernas. Luna se marchó, mientras gritaba: "Ya te voy a enseñar que no soy el pendejo de antes". El joven se recluyó en la casa de unos amigos y la madrugada del otro día los encontró pasados en cerveza, vino y cocaína.A las 3, ya del día 30, Cristian Luna encaró la vuelta a casa, junto con su primo. El final ya fue contado al principio. "El Manco" fue acribillado. El otro joven vivió para contarlo y señaló a los presuntos asesinos.Eso sí, la familia de Luna tuvo que "desaparecer" del barrio, por amenazas varias. En el banquillo de los acusados están "Papucho" (quien vivía en Maldonado, barriada limítrofe con Yapeyú, río Suquía de por medio), su mujer Rosa González, su hermano Miguel "Chunchula" Ortega, su sobrino Edgar "Mono" Vázquez y otro familiar que era menor de edad cuando sucedió el crimen.A preguntas del fiscal Fernando Amoedo, los primeros testigos "crucificaron" a Papucho" con el crimen. La situación de los otros acusados por ahora no fue probada. Todos están acusados por homicidio calificado por el uso de arma de fuego y la intervención de varias personas.

