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Juicio por la muerte del pasajero de remise durante una tormenta

Falleció en febrero de 2010 por inhalación de monóxido de carbono. Están acusados, además del conductor, tres municipales por no haber cortado el tránsito en la Costanera.

26 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Juicio por la muerte del pasajero de remise durante una tormenta

La muerte del pasajero de un remise por inhalación de monóxido de carbono al quedar el vehículo varado en la Costanera, será sometida a juicio si queda firme la citación del fiscal de Distrito III, Turno 7, Raúl Garzón. Hay cuatro acusados, el conductor del vehículo de alquiler, dos funcionarios y un empleado de la comuna. Durante la tormenta del 15 de febrero del año pasado, Ricardo Andrés del Corazón de Jesús Romero falleció al inhalar los gases que ingresaron al habitáculo al quedar el auto inmovilizado en medio del agua, en la zona del puente Sarmiento, en el centro de la ciudad de Córdoba. El remisero Claudio Marcelo Bravo (40) también se desvaneció pero quienes lo auxiliaron consiguieron reanimarlo. Los acusados. Sobre el remisero pesa la figura de "homicidio culposo agravado", mientras que la causa tiene como hecho novedoso que también se acusa a dos funcionarios y a un empleado de la comuna cordobesa. La actual subdirectora de Defensa Civil, Mirta Barella, está imputada de "homicidio culposo", al igual que Roque Galván (entonces director de la Policía Municipal de Tránsito) y Hugo del Valle Bustos, inspector (jefe de turno en la guardia). La acusación se centra sobre ellos porque el fiscal considera que no se cortó a tiempo la circulación por la Costanera. La mujer iría a juicio como responsable del operativo, el segundo por no cortar el tránsito y el tercero porque no transmitió el "alerta rojo".La causa fue elevada hace unos días a juicio, pero ahora es analizada por el juez de Control 5 Carlos Lescano, quien debe confirmar la elevación a juicio o solicitarle al fiscal que siga investigando. Pluralidad de actores. El pedido de elevación a juicio contiene dos elementos novedosos o poco usuales en este tipo de hechos. Por un lado, Garzón adjudica una pluralidad de autores a un homicidio culposo. La confluencia de varios actores en un hecho de esta naturaleza no es habitual. Pero Garzón sostiene en la elevación que cada uno de los acusados ha tenido un aporte causal al resultado mortal. El conductor por su imprudencia y su negligencia al ingresar a un lugar donde el agua había invadido la calzada y los funcionarios municipales que no advirtieron a la población del alto riesgo que había en ese lugar. En algo que tampoco es usual, el instructor reprocha y lleva a juicio a funcionarios cuya inobservancia de reglamentos y otras reglas de la función a su cargo no cumplieron con sus obligaciones. Garzón sostiene que esas normas que fijan sus obligaciones no fueron observadas.Poco después del hecho fatal y tras las imputaciones, en el área de Defensa Civil se dictó un "protocolo de actuación" que, a grandes rasgos, dispone que cuando se produce una lluvia de consideración, se corta la Costanera.Para Garzón, "cada uno tiene una culpa diferente", las que son "muy concretas y han significado un aporte" al resultado mortal. El énfasis puesto en la inobservancia de sus obligaciones, no es sólo por el hecho en sí, sino porque el resultado ha sido mortal a partir de que no hubo corte de calzada. Se razona que si la Costanera estaba cortada, no hubiera ocurrido la muerte.Por otra parte, no hay acusación al propietario del remise porque en la investigación se determinó que el Corsa funcionaba correctamente y que el ingreso de gases se debió a que el agua hizo colapsar los sistemas de ventilación. Las ventanillas cerradas completaron la configuración de factores que terminaron en la muerte de Romero.