Los interrogantes de una jornada excepcional
Algo debe estar pasando. Jorge Londero.
No es común que el gobernador y el jefe de Policía hablen el mismo día de temas relativos a la seguridad y que justo ese mismo día se den a conocer varios cambios en la fuerza. Esa excepcionalidad, aun cuando se trate de algo infundado, repercute en la percepción pública como una señal de alarma. Algo debe estar pasando. Es cierto que, como declaró el gobernador, los cordobeses tenemos más policías que Santa Fe. Es cierto y visible que se toman medidas para enfrentar la delincuencia, pero es para discutir si eso es bueno o malo. Dos preguntas se oponen en esa discusión: ¿tenemos más policías y por eso estamos más seguros? ¿Tenemos más policías porque estamos más inseguros y los necesitamos?Sin entrar en la discusión acerca de si la inseguridad es una sensación, una percepción o la respuesta directa y concreta a lo que vive la gente, un repaso por lo que mostraron los medios en la semana puede darnos algunas pistas. Ola de robos en las Sierras Chicas; asesinatos de dos almaceneras; vecinos alarmados por el incremento de robos, asaltos y arrebatos en la zona de Colón y Sagrada Familia, en la Capital; dos salideras casi calcadas en la metodología, pero con distintos ribetes en cuanto a la respuesta de las víctimas; un robo de 150 mil pesos a un local con cobro de impuestos y servicios; dos policías que cometen delitos justo en la semana en la que condenan a otro por robar con el arma reglamentaria... Si a eso sumamos la persistente muestra de casos de violencia de género, abusos de menores y peleas, bien podemos hablar de que estamos ante una crisis.Poner más policías es atacar un síntoma, y no está mal. Pero atacar la enfermedad es otra cosa. Convendría no descuidar esa diferencia.

