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Habría muerto de un infarto el hombre hallado descuartizado

La autopsia demostraría que Demetrio González murió de un ataque cardíaco y no por degüello o puñaladas. El informe podría favorecer la situación de la travesti y del hombre detenidos en el caso.

08 de julio de 2013 a las 06:43 p. m.
Habría muerto de un infarto el hombre hallado descuartizado
Escena. En esta vereda de calle Paraná, en el Centro de la ciudad de Córdoba, fue hallada la primera bolsa con el torso y la cabeza de Demetrio González (Pedro Castillo/Archivo).

Hace más de dos meses, un hecho de ribetes espeluznantes, descubierto en el centro de la ciudad, conmocionó a la opinión pública. La Policía secuestró tres bolsas negras de consorcio con los restos descuartizados de Demetrio González (60). El horroroso episodio se descubrió casualmente alrededor de las 5 de la mañana del pasado 5 de mayo, cuando una travesti de 30 años y un hombre salieron con una de las bolsas de un quiosco ubicado en Paraná 44 de la ciudad de Córdoba. Ambos fueron detenidos y permanecen en la cárcel de Bouwer, imputados de homicidio.

En los primeros momentos se dijo que la actitud de la pareja despertó las sospechas de un taxista que a esa hora circulaba sin pasajeros por ese sector céntrico. El hombre pensó que estaban robando el quiosco, dio vuelta a la manzana y contó lo que vio a dos policías que llegaron corriendo a la dirección apuntada.

Sin embargo, con el correr de las horas, surgió otra versión más truculenta y que explicaría la presencia de los uniformados en proximidades del quiosco. Al parecer estaban a unos 40 ó 50 metros, tratando de calmar a una pareja que discutía acaloradamente. En esos instantes, la travesti y su compañero salían a sacar la bolsa, pero al advertir la presencia de policías intentaron ingresar nuevamente. Fue entonces que la bolsa se habría roto y un cráneo rodó por la vereda.

El escenario. Los policías no daban crédito a lo que estaban viendo y corrieron hacia el quiosco. Lo primero que hicieron fue revisar la bolsa de residuos y se encontraron con un torso ensangrentado. La travesti y su acompañante no atinaron a nada. No opusieron resistencia y ni siquiera intentaron dar alguna explicación. Al borde de la descompostura, los uniformados irrumpieron en una pequeña habitación situada en la parte trasera del comercio.

“El lugar era un desastre. Había sangre por todos lados. Era un asco”, graficó en su momento uno de los efectivos policiales. En la pieza había una cama y, sobre el piso ensangrentado, algunas botellas de vino llenas y otras vacías y rotas. Entre los vidrios estaba el cuchillo que se habría utilizado en la macabra tarea. El compañero de la travesti es un hombre de 54 años, muy conocido en ese sector donde funcionan hoteluchos, lúgubres pensiones y varios comedores que trabajan muy bien con la gente que vive en el sector, por lo general vendedores ambulantes.

A posteriori trascendió que por la confianza que tenía con los encargados de uno de esos comedores, situado sobre calle San Jerónimo, en el Centro, el hombre habría sustraído un cuchillo de la cocina para deshacerse del cadáver.

La víctima fue identificada por el DNI hallado en la pieza. Los detenidos no pronunciaron palabra, estaban alcoholizados y probablemente drogados con cocaína, ya que se encontró una bolsa con una pequeña cantidad de ese estupefaciente. El fiscal José Mana ordenó a la Policía allanar el domicilio de uno de los detenidos, en proximidades del Neuropsiquiátrico.

Frente a la casa se había depositado otra bolsa que contenía dos piernas con las medias puestas. A la vuelta de esa cuadra, hallaron una tercera bolsa con los brazos de González.

Los investigadores presumían que el hombre descuartizado habría sido cliente de la trabajadora sexual y que, en el marco de una relación, por causas a determinar, fue apuñalado y degollado, supuestamente, por ella y el otro hombre que estaba en el domicilio. Siempre según los pesquisas, los sospechosos pensaron que la mejor forma de ocultar el crimen era descuartizar el cadáver con un cuchillo de carnicero y repartir sus restos en varios puntos de la ciudad.

Vuelco inesperado. A dos meses del estremecedor suceso, ni la travesti ni su compañero hablaron nunca. Jamás declararon. En las últimas horas, una fuente judicial deslizó que la causa tendría un vuelco fundamental. De acuerdo con esa versión, se habría establecido que la víctima tenía problemas de salud y la autopsia habría arrojado que su deceso se produjo por un paro cardíaco.

Ante ese imprevisto, la travesti y su compañero, bajo los efectos del alcohol y la droga, se habrían asustado y decidieron deshacerse del cadáver.

Así, habrían resuelto descuartizarlo y separar los restos en tres bolsas que se depositaron en distintos puntos para que los camiones recolectores se encargaran de hacer desaparecer todo rastro.

El informe forense podría cambiar el rumbo de la historia de horror que tiene a dos acusados de homicidio, cuestión que podría resolver el fiscal José Mana cuando concluya la feria judicial que se inicia hoy.

Tres bolsas separadas. "El caso se esclarece ya. No hay que perder tiempo", ordenó el fiscal José Mana al jefe de los investigadores el mismo domingo del hallazgo. Así fue que se allanó la casa de uno de los dos sospechosos, cerca del Neuropsiquiátrico, en barrio Juniors, cruzando el río Suquía. Frente a la vivienda había una bolsa negra. Dentro, hallaron dos piernas con las medias puestas. A la vuelta de esa cuadra, otra bolsa con los brazos de Demetrio González esperaba el paso de recolectores.