Fueron condenados por un narcosecuestro muy desprolijo
Entre 10 y 12 años de prisión recibieron los integrantes de una banda que fue atrapada por todos los errores que cometió.
“Pido clemencia por ser madre de dos hijos, hace poco murió mi madre, ellos están con mi padre. No los veo, se me han cortado los lazos con mis hijos”, dijo con poca convicción Rebeca de Lourdes Luna (30).
“Yo no tengo nada que ver. Tengo problemas con la víctima y el hermano. Pedí un careo y mi abogado dijo que no hacía falta”, sostuvo Jorge Omar “Cocún” Mansilla (26).
“Soy inocente, tengo familia”, se limitó Guillermo Hugo “Rundún” Taborda (24).
“Soy inocente y mi casa no tiene rejas como dijo el fiscal (Maximiliano) Hairabedian”, acusó Darío “Sombra” “Mono” o “Negro” Palacios (30).
Esas fueron las últimas palabras de la mechera, el pendenciero, el electricista y el ladrón de poca monta que intentaron ganar dinero fácil con un narcosecuestro, antes de que los integrantes del Tribunal Oral Federal N° 2, José Fabián Asís (presidente), Carlos Lascano y Vicente Muscará, pasaran a deliberar para dictar sentencia.
Previamente, el fiscal había reclamado que no se hiciera lugar a las pretensiones de la defensa ejercida por el asesor letrado Marcelo Arrieta, quien ente otras cosas solicitó la inconstitucionalidad de la figura del secuestro extorsivo agravado que tiene una pena mínima de 10 años frente a los 8 del homicidio. Hairabedian sostuvo que no se podía comparar una figura atenuada como la del homicidio simple, con una agravada, ya que no había una diferencia “groseramente desproporcionada”, entre ambas.
A continuación, para desvirtuar los otros aspectos de la defensa, Hairabedian recordó qué papel jugó cada uno de los imputados en el secuestro del joven German Vicente Daniel Velázquez, el 8 de septiembre de 2010, cuando se aprestaba a guardar su Kangoo en la cochera de Blas Parera al 3900.
Reclamaron 80 mil pesos y cuatro kilos de cocaína al hermano de la víctima, quien tenía antecedentes por narcotráfico. Los improvisados secuestradores cayeron por no privarse de hablar por teléfono, lo que permitió intervenir las líneas e identificarlos.
Uno de los delincuentes llegó al colmo de pedir un remise para que lo buscara en la casa donde estaba cautivo el secuestrado. En su alegato, el fiscal se encargó de puntualizar los garrafales errores de los narcosecuestradores. Al único que le tuvo cierta consideración y calificó de autor secundario fue a “Sombra” Palacios, quien apareció en escena en el momento de trasladar a la víctima a un descampado y liberarlo, pero fracasó porque se le rompió el auto.
Palacios fue absuelto, pero los que fueron a la “sombra” son sus cómplices. “Cocún” Mansilla fue condenado a 12 años de prisión, en tanto que a Luna y “Rundún” Taborda les dieron 10 años. Lo sorprendente fue que, lejos de encolerizarse, los condenados sonreían, sobre todo Mansilla que se reía como si estuviera de fiesta.

