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Florencio, el primer nombre del milagro

El operario de apellido Ávalos abrió el exitoso rescate a bordo de la cápsula Fénix II, en los primeros minutos de hoy.

13 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Florencio, el primer nombre del milagro

El sonoro llanto de su pequeño hijo, Bairon, hizo más dramática aún la salida de Florencio Ávalos, el primero de los 33 mineros que salió de las entrañas de la tierra en los primeros minutos de hoy. Habían pasado 10 minutos de la medianoche, cuando el niño soltó a su madre Mónica, dejó al presidente chileno Sebastián Piñera a un costado y corrió a abrazarse con su papá tras 69 días.Fue el epílogo de 58 minutos que quedarán en la historia de un rescate que no conoce antecedentes en todo el mundo.Tras chequear en varias oportunidades las cápsulas previstas para devolver a los mineros a la superficie, los rescatistas decidieron a las 23.08 de ayer dar por iniciada la última fase de este fenomenal proceso que anoche mantenía en vilo a espectadores de todo el mundo.Al rescatista minero Manuel González, de la empresa estatal Codelco, le encargaron la misión de coordinar desde el interior del cerro la resurrección de los 33 mineros.A las 23.19 la cápsula Fénix 2 comenzó a descender por el estrecho túnel. Quince minutos después, los obreros atrapados volvieron a tener contacto con una persona ajena a ellos tras 68 días. Al llegar, los mineros, en pantalones cortos y la mayoría de ellos sin remeras, parecieron mirar con algo de desconfianza a González. La sensación se disipo de inmediato, cuando el rescatista alistó a Ávalos con el traje especial para evitar las humedades, casco y arnés. Ansiedad. El ascenso, en el campamento Esperanza, pareció mucho más largo que los 20 minutos que insumió todo el operativo completo. A las 23.51 subió a la cápsula, y dos minutos después González dio la orden: "El 'viejo' está en la jaula", utilizando la forma de tratarse de los propios obreros. A las 23.55 comenzó el izaje y a las 0.10 de hoy el corazón de Brian se desbocó cuando sonó la chicharra en el cerro y por fin vio a su papá, con sus anteojos negros y una bolsa llena de cartas que repartió entre los rescatistas. Antes de estallar en aplausos, familiares y periodistas enmudecían expectantes en los dos sectores dispuestos para seguir el rescate.La tensión de los últimos metros del ascenso incluso se percibió en la carpa para la prensa, ubicada a unos 250 metros del túnel.En el campamento Esperanza, desde el 6 de agosto esperaban a Florencio un nutrido grupo de 20 familiares, quienes además aguardaban esta madrugada el rescate del hermano del minero, Renán (29, un hijo) que también quedó atrapado tras el derrumbe.El primer minero en reencontrarse con la Luna hace cuatro años que trabaja en la mina San José y ocho desde que se dedica a la minería. Su hermano ingresó hace nada más que cuatro meses y ya manipulaba explosivos.En el estómago de la mina hay otro pariente de ellos, Osmán Araya (30, cuñado), con quien la relación estaba rota. Aunque las familias no han tenido trato en el campamento, los rumores indican entre los mineros limaron diferencias durante el cautiverio. Larga jornada. El histórico rescate ya está en marcha y se espera que entre hoy a la noche y mañana los 33 mineros que conmueven al mundo al fin hayan terminado con su odisea. A la 1.12, la cápsula que bajó hacia el taller mecánico ubicado a 622 metros de profundidad llevaba al segundo rescatista, Roberto Ríos. Él también se quedó con los mineros y la cápsula trajo de regreso a la superficie al minero más carismático, Mario Sepúlveda, quien fue el encargado de presentar a sus compañeros durante los videos que se difundieron desde el interior del cerro.Tras el emotivo reencuentro Sepúlveda con su mujer, bajó el tercer rescatista, de apellido Robledo. En total, según lo informado, bajarán cuatro rescatistas que asesoraran y contendrán a los mineros.En el viaje de vuelta, pasadas las 2, regresó Juan Illanes (51, le tocó el servicio militar en 1978, en plena crisis con Argentina) y después será el turno del boliviano Carlos Mamani (el único extranjero).Detrás de ellos, se esperaba que fueran retirados otros 12 mineros, incluidos en el grupo de mayor riesgo. Se trata de los de más edad o aquellos que sufrían alguna enfermedad, como Mario Gómez (63), que padece silicosis (producto del cigarrillo) e hipertensión.