Finaliza juicio por una muerte tras discusión de tránsito en Unquillo
Carlos Airaldile dio una trompada a Silvio Nicolás Tosello Yáñez que lo volteó y le provocó la muerte . Fue poruna discusión por un accidente de tránsito menor, en Unquillo.
Hoy se escucharán los alegatos de un juicio por un homicidio que en su momento causó conmoción en todo el país. La madrugada del 5 de septiembre de 2009, en la avenida principal de Unquillo, Carlos Airaldi (26) volteó de una sola trompada a Silvio Nicolás Tosello Yáñez. El destinatario de la agresión estaba indefenso y ni siquiera pudo moverse para mitigar el impacto. Su mandíbula se partió y cayó exánime, sin tonicidad, golpeando su cabeza contra el asfalto. Por la caída, Tosello sufrió fractura de cráneo y severos daños neurológicos que le provocaron la muerte tres días después. Semejante agresión fue producto de un accidente de tránsito ordinario. Según la instrucción, la víctima estaba ebria y habría amenazado con "cortar el cogote" al conductor del auto. En eso, sin mediar palabra, Airaldi apareció de atrás y le asestó el golpe que terminaría por derrumbar a Tosello.El matador estuvo preso unos días por homicidio simple, pero la calificación legal se morigeró a homicidio preterintencional y quedó libre. Tras ser sometido a una pericia psiquiátrica se determinó que el imputado comprendía sus actos.Ahora, desde el viernes 27 de abril, es enjuiciado en la Cámara 6ª del Crimen. Ya en la primera audiencia el hombre sentado en el banquillo de los acusados reconoció haber trompeado a Tosello, pero aseguró que no lo hizo con intención de matarlo. Además, pidió disculpas a los familiares y trató de justificarse al decir que la víctima estaba alterada. Dolor familiar. Trinidad y Ángel Tosello son hermanos de Nicolás y han presenciado las audiencias del juicio. Se muestran preocupados por algunos aspectos que han presenciado y sostienen que su hermano no era violento ni provocador. También señalan que la palabra "cogote" no pertenecía a su léxico. "Estamos preocupados porque parece que a nuestro hermano lo mataron por lo que él hizo. Más allá si estaba ebrio, era una persona amistosa, conciliadora. Él se bajó a arreglar todo y ponerse de acuerdo con el otro conductor. No quiso provocar ni amenazar a nadie", sostuvo Trinidad.Los dos son hermanos menores de la víctima y se quejan porque mientras Airaldi parece que no tuvo intención de matar, su hermano murió y toda la familia sufre su ausencia. Según señalan, la madre está muy deprimida, el padre murió de tristeza en diciembre y los otros seis hermanos tienen sus problemas. "Él era el mayor, el que unía a todos y nos ayudaba por cualquier cosa. Mi papá vivía en el Chaco y él lo reemplazaba, como un padre", dijeron ayer Trinidad y Ángel.En una carta pública redactada recientemente, Trinidad interroga "Qué matan cuando se mata" y reseña todo lo que perdió Nicolás y todos sus familiares. "En el juicio se dice que (Nicolás) no se murió porque él (Airaldi) le pegó; pero si no le hubiera pegado, no se hubiera muerto", concluyó la mujer. Final del juicio. Hoy, a partir de las 9, se escucharán los alegatos, encabezados por el del fiscal de Cámara, Marcelo Altamirano. El homicidio preterintencional se aplica cuando el medio empleado – en este caso una trompada– "no debía razonablemente ocasionar al muerte". En caso de hallar culpable a Airaldi, le corresponde una pena de reclusión de tres a seis años o prisión de uno a tres años.

