Exvicedecano dijo que desconocía todo
Bortis señaló que ignoraba los experimentos que se estaban realizando. Un testigo lo refutó y dijo que sabía del material inflamable.
"La máxima cantidad de hexano utilizado no superaba los 15 litros por área. En la Planta Piloto se utilizaban aguas con azúcar pero no hexano. No supe del ingreso de los 2.600 litros, no tuve ninguna responsabilidad", dijo ayer el ingeniero Carlos Agustín Bortis, exvicedecano de Ingeniería y presidente de la Fundación de la Universidad Nacional de Río Cuarto. El exfuncionario, que sigue ejerciendo la docencia y es uno de los principales imputados por la trágica explosión del 5 de diciembre de 2007 en la denominada Planta Piloto de Ingeniería Química, con un saldo de seis muertos, fue el único de los seis imputados que pidió declarar en el juicio que comenzó ayer en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal N° 2.Después de escuchar las circunstancias en las que se produjo el estallido y posterior incendio de la planta como consecuencia de una pérdida de hexano y las imputaciones, se abstuvieron de José Luis Pincini, Sergio Fabián Antonelli, Miriam Palmira María Ferrari, Edith Matilde Ducros y Liliana Gladis Ruesch, ante la pregunta del presidente del tribunal, José Fabián Asís si iban a declarar, sus respuestas fueron "me abstengo".Sin embargo, Bortis habló. "Niego los hechos. Se perfectamente cuál fue mi conducta. Niego cualquier responsabilidad directa o indirecta. Se me señala haber firmado un convenio marco y protocolo pero yo no firmé nada", aseguró.En cuanto a Javier Boretti que fue imputado como coautor secundario de incendio culposo agravado por la muerte de personas, quien debía ocupar el banquillo de los acusados, tuvo que ser sobreseído porque prescribió el delito.Sin embargo, en la causa, el imputado figura como firmante de un convenio entre la empresa multinacional De Smet Saic y la Fundación de la UNRC que él presidía para que el Grupo de Investigación y Desarrollo de Productos Oleaginosos (Gidpo) realizara "un trabajo de extensión" que consistía en la extracción de aceite oleaginoso con uso de hexano.Bortis explicó que nunca pudo firmar un convenio marco porque en ese momento reemplazaba al decano que estaba de licencia. "El 15 de noviembre por la tarde se presentó la ingeniera Baralla (Gladys Azucena, una de las víctimas fatales). Me comentó que una empresa quería firmar un convenio para desarrollo de trabajos específicos de investigación. Yo no podía firmar nada hasta que se reincorporara el decano".Según el acusado como "coautor de incendio culposo agravado por la muerte de personas", la Fundación de la UNRC "sólo se dedicaba a la administración de la contabilidad de los proyectos".Bortis aclaró que no sabía nada de los experimentos que se realizaban en la Planta Piloto. "El Gidpo no tendría que haber empezado ninguna actividad. Yo firmé un borrador el 3 de diciembre y tenía que ser enviado a la empresa para que lo ratificara o hiciera algún agregado. Una vez que el convenio estuviera listo debía ser firmado y autorizado por el decano". Controversia. Totalmente distinta fue la versión del ingeniero mecánico electricista y docente de Ingeniería, Norberto Gabriel Campetelli, quien sostuvo que Bortis no podía ignorar lo que sucedía en la Planta Piloto. Cuando se produjo la explosión y los bomberos trataban de controlar el incendio, el entonces vicedecano declaró en un canal de Río Cuarto que no sabía nada de lo ocurrido, que ignoraba lo que sucedía. "Quiso quitarse la responsabilidad de encima", opinó el testigo quien citó un comentario que le hizo el exrector Alberto Cantero (en esa fecha diputado nacional) en el sepelio de dos de las víctimas. "Me contó que había participado de una reunión en la que se habló del tema. No recuerdo si Bortis se lo dijo ante otras personas o si estaban solos". Campetelli hizo aportes que confirman las irregularidades que existían en la Planta Piloto porque 24 horas antes hizo una inspección a pedido de los ingenieros Nancy Reartes y Carlos Alberto Ravera (otro de los muertos por la explosión), quienes lo consultaron sobre la instalación eléctrica que no estaba en condiciones. Le dijeron que había sobrecarga eléctrica y por las filtraciones del techo caía agua a una bandeja de cables, lo que había producido cortocircuitos. Ahí se enteró de la existencia de los tambores con hexano. Esa mañana del 4 de diciembre el testigo vio a dos personas, una de ellas de barba que después de publicarse las fotografían de los fallecidos, reconoció como el estudiante Juan Andrés Politano. "Ellos (Reartes y Ravena) me manifestaron la peligrosidad de tener almacenada tanta cantidad de solvente. Necesitaban seguridad eléctrica pero se trataba de una instalación convencional, no era antiexplosiva". La primera audiencia fue de controversias y agregó un condimento impensado. La interna de la universidad llegará al juicio y es seguro que el exrector, exintendente y exdiputado Alberto Cantero sea citado como testigo.

