Eslabones
“Un medio de vida para muchos que ahora deberá cambiar”. Juan Federico.
"U n medio de vida para muchos que ahora deberá cambiar". Los "quioscos" de venta de pastillas, "porros" y "ravioles" se convirtieron, a través de más de una década sin políticas sociales que hayan repercutido de manera favorable, en lo que describe un hombre que desde años bucea en los trasfondos del narcotráfico. Hoy, cuando los policías irrumpen en unas de las cientos de bocas de expendio de drogas que hay sólo en la ciudad de Córdoba, detienen a hombres, mujeres y a jóvenes que hace poco dejaron de ser niños. Son los eslabones más visibles y débiles de una pirámide que tiene, en su vértice, a anónimos y hasta ahora impunes acaudalados.La ley manda y los policías ejecutan. La nueva orden es cumplir con el pedido de los vecinos. "Que cierren el 'quiosco' de la esquina", es el reproche que se escucha en la mayoría de los barrios de Córdoba. "Todo el mundo sabe dónde se vende, ¿cómo puede ser que la Policía no haga nada?", se cuestiona.A partir de la ley para luchar contra el "narcomenudeo", esos "quioscos" han empezado a ser cerrados. Aunque sea sólo por días. Es que a la captura del dueño de casa, a la semana la que abrirá ofreciendo las mismas drogas será su pareja. Por eso, ahora muchos se alarman porque aparecen mujeres entre las detenidas. Cuando ellas caen presas, son sus hijos, adolescentes, lo que continuarán... hasta una nueva redada policial.La nueva ley no combate toda la cadena que hace posible la existencia de estos "quioscos". Los eslabones siguen intactos, por lo que la apertura, cierre y reapertura, con la consecuente sucesión de detenidos, todos de un mismo grupo familiar, aparece como un horizonte más que posible. Para la Policía y la Justicia, esto no es nada accesorio. "La orden es cerrar los 'quioscos' y eso debemos hacer", sintetizó una fuente policial. La Justicia Federal ahora tiene una excusa menos para perseguir a los "narcos" que se quedan con la verdadera torta.Ninguno de ellos puede otorgar respuestas al drama social del que hoy se aprovechan los "narcos". Es la Política la que debe prever cómo disminuir el ejército de desesperados que hoy es carne de cañón de un negocio multimillonario.Otra arista sobre la que convendría estar atentos: hoy, en promedio, un "porro" (cigarrillo de marihuana) se vende a 20 pesos, mientras que el gramo de cocaína cotiza en 40 pesos. Si efectivamente ocurre una "clausura" masiva de "quioscos", se supone que el precio, ante menor oferta e igual demanda, se disparará. ¿El Estado ya previó las consecuencias que esto puede generar?

