Duro castigo al asesino de Leila Amaya
La Cámara Octava del Crimen impuso 16 años y medio de prisión a Luis "Porteño" Prado. Había disparado en contra de un hombre al que perseguía, pero el balazo alcanzó a la niña de 11 años.
Una dura condena de 16 años y medio de prisión impuso la Cámara Octava del Crimen a Luis "Porteño" Prado (30) al hallarlo culpable del crimen de Leila Milena Amaya, la niña de 11 años que fue alcanzada por un disparo que el autor dirigió a otro joven. La colmada sala de audiencias contó con la presencia de numerosos familiares y amigos del acusado y de familiares de la pequeña víctima, especialmente de los padres, quienes hicieron leer un conmovedor mensaje (ver Dolor de padres ) a través del fiscal de Cámara Hugo Almirón.El crimen se produjo en marzo de 2010 en el humilde asentamiento Villa Pastora, en barrio Guiñazú de la ciudad de Córdoba. Cuando caía la noche, Prado perseguía a Daniel "Oveja" Lucero (19) con quien mantenía diferencias por un teléfono celular. Luego de varias amenazas e intimidaciones, el "Porteño" enfrentó con un arma a "Oveja" y comenzó a perseguirlo. A la carrera, efectuó al menos un disparo que dio en uno de los tantos chicos que estaban en las veredas del barrio. Leila Milena era una "chica de 11 años llena de sueños, que quería ser médica", como dijo el fiscal Almirón en su alegato.Las conclusiones del acusador fueron contundentes en la argumentación y la enumeración de pruebas. "Lamentablemente, cuesta creer que el motivo del desenlace sea un celular", expresó Almirón, quien agregó que este crimen está "enmarcado en una subcultura en que cada uno tiende a hacer justicia por sus propias manos".En fuerte crítica al acusado, remarcó que se había armado para hacerle ver a su rival que (también) estaba armado.Para despejar argumentos de la defensa, dijo que si el revólver calibre 22 fue secuestrado con seis cartuchos sin servir fue porque fue cargado antes de que fuera secuestrado. Para el fiscal, si Prado argumentaba que había conseguido el arma con sólo seis cartuchos, cómo se explicaban las anteriores agresiones a "Oveja" y a su hermano, Martín, a quien hirió en una pierna. El acusador dijo que esa noche "la única persona que llevaba un arma en Villa Pastora era Prado".Afirmando su postura de que se trató de un típico caso de aberratio ictus (error en el golpe) Almirón se inclinó por el homicidio calificado por el uso de arma. Pero, dirigiéndose a los jueces, pidió que subsidiariamente se considere el "dolo eventual" porque despreció el resultado de herir o matar a los niños que había en la cuadra.Como monto de pena, para lo que consideró una muerte "inesperada" e "innecesaria" provocada por "un irresponsable", Almirón requirió 18 años de prisión. "Peligroso". La defensa, a cargo de Tomás Aramayo, sostuvo que "la prueba no pudo probar" que Prado haya sido el autor del disparo. En su razonamiento, citó que no tenía ángulo de tiro, que el revólver secuestrado tenía los seis cartuchos y que el dermotest le dio negativo al "Porteño". Añadió que no se trataba sólo de un celular, sino que Lucero había amenazado a su madre y había tenido actitudes provocativas. No obstante, el abogado criticó la decisión de haberse armado y que por la portación del revólver en la persecución, la conducta de Prado era reprochable. Por eso, podía considerárselo un hombre "peligroso". Así, Aramayo pidió para su defendido la pena de cuatro años de prisión por portación ilegal de arma de uso civil. En cambio, solicitó al tribunal que se investigue quién fue el autor del disparo y que los Lucero deben responder si se quiere dar con los autores. Veredicto. En su veredicto, el tribunal integrado por Julio César Bustos, Juan Manuel Ugarte y José Pueyrredón, condenó de manera unánime a Prado, a 16 años y medio de prisión. Además del homicidio calificado también se ratificó la acusación de coacción calificada agravada.Queda pendiente para la lectura de las conclusiones (que se realizará dentro de 15 días) determinar si los jueces se inclinaron por un homicidio enmarcado en el aberratio ictus o en el dolo eventual.

