Duras penas a asesinos de Rodrigo Bazán
En forma unánime, el jurado popular halló culpables a los dos acusados. Los jueces los condenaron a 16 y 18 años de prisión.
Por unanimidad, el jurado popular constituido en la Cámara Primera del Crimen halló culpables a Marcos David Gallardo (24) y a Facundo Gabriel Bustamante (30) por el asesinato de Rodrigo Bazán (28), y les fueron impuestas duras condenas: 16 y 18 años de prisión, respectivamente. El crimen fue cometido la noche del 13 de noviembre de 2009 en ocasión de un asalto a la pollería de la madre de la víctima, en barrio San Roque de la ciudad de Córdoba. La jornada de ayer se caracterizó por encendidos alegatos que establecieron un duelo entre acusador y querellante, por un lado, y las defensas, por el otro. Las pruebas clave que esgrimieron los primeros se centraron en los reconocimientos en rueda de personas y en la sala de audiencias, mientras uno de los defensores intentó sembrar dudas en los jueces escabinos a partir de que ninguno de los testigos había visto renguear a su defendido, que tiene una lesión en una pierna.El jurado halló culpables a ambos acusados de manera unánime, y los jueces técnicos Mario Capdevila (presidente), Lorenzo Rodríguez y Eduardo Barrios impusieron duras penas. El fiscal de Cámara Marcelo Novillo Corvalán había solicitado casi la misma condena, 15 y 18 años de prisión más la declaración de reincidencia para Bustamante, también confirmada en el fallo.Otro aspecto a dilucidar fue el agravante al encuadramiento penal de la instrucción. Novillo Corvalán pidió que el homicidio calificado en robo sea agravado por el uso de arma de fuego, lo cual tuvo su eco en la sentencia. Acaso este aspecto haya influido en la dureza del fallo. El crimen. El hecho conmocionó a la comunidad. Aquella noche, a las 21.30, el expendio de carne de pollo de Rosa Britos cumplía 24 horas de inaugurado y tuvo su primer asalto. Según lo fallado ayer, Bustamante ingresó al local esgrimiendo un revólver calibre 22 junto a Gallardo, quien se ocupó de desapoderar a la dueña y a una clienta de objetos personales y de la flamante balanza del negocio. También hicieron lo mismo cuando ingresó en auxilio Leandro, uno de los hijos de la comerciante. Pero cuando fugaban, apareció Rodrigo Bazán, otro hijo de Rosa, quien arrojó un cascote a los maleantes. Un tercer sujeto que conducía una moto en la que huirían los tres gritó a Bustamante que le disparara. De acuerdo con la acusación, el portador del revólver disparó al abdomen de Rodrigo. Un remisero y otros vecinos lo llevaron al Hospital Misericordia donde murió horas más tarde. Duelo de alegatos. Novillo Corvalán fue contundente en sus conclusiones, centrando los argumentos de su alegato en los tres reconocimientos por parte de la dueña, la clienta y el hermano de la víctima, quienes en rueda de presos y en la sala de audiencias no dudaron en señalar a los dos acusados y adjudicarles los roles que cumplieron durante el atraco. El fiscal de Cámara también desbarató las coartadas de los imputados, quienes habían asegurado que estaban en otro lugar en el momento del crimen. Sobre esas posturas, indicó que los acusados pueden mentir, pero "cuando lo hacen en una forma muy gruesa, el Tribunal Superior de Justicia ha dicho que eso es un indicio de mala justificación". En lenguaje sencillo y didáctico, dirigido a los jurados populares, el acusador hizo su pedido de penas indicando que Bustamante mató como consecuencia de la violencia desplegada en el atraco y consideró que no hubo dolo directo sino eventual. De Gallardo, dijo que debía ser considerado coautor del mismo delito y que asumió el riesgo al acompañar al que llevaba el arma en el robo.El querellante por los padres de la víctima, José Manuel Lascano, indicó: "Estamos en presencia de un juicio que se ha tramitado con respeto a las exigencias constitucionales de la Nación". También atacó las coartadas de los acusados y las calificó de "indicios de mala justificación". La "concordancia" en los reconocimientos, para Lascano, indica que "hay una certeza". Tras mostrar una foto de Rodrigo, pidió las mismas penas que el fiscal y el agravamiento por uso de arma de fuego.El defensor oficial Horacio Carranza alegó a favor de Bustamante y dijo que los jurados populares no debían guiarse por indicios y debían evaluar según el sentido común y que, en caso de duda, debe favorecerse al imputado. Sobre ese concepto, la duda, cabalgó su alegato, durante el cual atacó la validez de los reconocimientos. Así, sembró dudas del parecido de su defendido con un hermano, y criticó al fiscal por no haber tenido en cuenta que su defendido renguea por tener una lesión que le impide doblar una rodilla. "¿No se habrá tratado de algún pariente?", dijo el defensor, y aclaró que Bustamante tiene seis hermanos.No dejó de sorprender el alegato del defensor de Gallardo, Jorge Helal, quien dijo que su defendido negaba su participación en el asesinato, pero no en el robo. "Ya se había ido del lugar del homicidio", indicó, para completar que se fue corriendo y no en la moto.A la hora de las palabras finales, el padre de la víctima, Daniel Bazán, trazó una semblanza de Rodrigo y las bondades de su personalidad. Al referirse a la pérdida irreparable que representa para ellos, pidió la pena más dura que se pueda aplicar. "Quisiera que ellos se arrepientan de lo que hicieron", concluyó. Acaso la dura condena alcance a brindar, en parte, una mínima porción de consuelo al dolor de la familia.
La víctima
Crimen. Rodrigo Bazán tenía 28 años. El 13 de noviembre de 2009, fue asesinado de un disparo a corta distancia por dos asaltantes que huyeron en una moto, tras robar en la pollería de su madre. Según la causa, los ladrones habían logrado apoderarse de varias pertenencias y, en la huida, fueron perseguidos por Bazán, quien les tiró una piedra. Entonces, lo mataron.

