Dura crítica de jueces al arquitecto Lange
Señalaron que el condenado por la muerte de dos mujeres que inhalaron monóxido de carbono sabía lo que hacía y hacía lo que quería, y que era capaz de entender y decidir.
"(Guillermo) Lange sabía lo que hacía y hacía lo que quería", sostienen los fundamentos de la sentencia que recientemente condenó al arquitecto cordobés a cuatro años de prisión y ocho de inhabilitación para ejercer la profesión por tres cargos: defraudación por retención indebida, defraudación por administración fraudulenta y doble homicidio culposo. Los integrantes de la Cámara Undécima del Crimen difundieron las conclusiones del fallo conocido a principios de mes. Nereo Magi (autor del voto), Graciela Bordoy de Pizzicari y Daniel Ferrer Vieyra expresaron que esto se produce en el marco de una "terrible y despiadada deshumanización" y critican la "vieja lógica de la codicia", dejando de lado "lo esencial" y apartándose "del hombre, de la solidaridad, de la convivencia, de la mesura y de la tolerancia". Pero, luego, se centran en el acusado y señalan que "en cuanto a la culpabilidad, es posible afirmar que Lange sabía lo que hacía" y que era capaz de "entender y decidir".El primero de los tres cargos por los que el arquitecto fue a la cárcel tiene que ver con la retención indebida de unos andamios que alquiló y nunca devolvió. Al respecto, Magi expresa en su voto que "es más que evidente que a Lange jamás se le ocurrió reintegrar los andamios y los tablones".El segundo hecho fue la administración fraudulenta y sobre esto se sostiene que "Lange defraudó patrimonialmente a (Héctor) Sánchez (Quinteros)", quien lo contrató, "aprovechándose de su cargo de administrador con los poderes establecidos en el contrato de locación de obra". Doble homicidio. Sobre el tercer hecho, el más grave, la muerte de dos mujeres porque fueron obstruidos los conductos de salida de la calefacción, se rechaza la idea de dolo eventual por parte del imputado, pero se le adjudica un obrar negligente, "con inobservancia de los reglamentos, pudiendo agregarse que fue imperito en su arte o profesión". "Lange fue negligente del comienzo a fin, como se vio, pero no encontramos prueba alguna que autorice a pensar que actuó con dolo eventual. Confió en que 'no pasaría nada'", interpretan los jueces.En este punto, los magistrados entendieron que en lugar de "haber adoptado las medidas de seguridad en protección de la vida y salud de los moradores", como "la prolongación de dichos caños de ventilación, con la colocación de los respectivos sombreretes o cualquier otra medida para proteger esa vital oxigenación", Lange "actuó en forma omisiva". Más adelante indican que "el imputado estaba totalmente consciente de lo que ocurría".Sobre la personalidad del arquitecto condenado, los jueces enumeran que abusó "de la confianza con que lo habían distinguido sus potenciales víctimas, propia de aquellas personalidades que no van a responder ante nadie ni ante nada". También lo describen como "una persona poco tolerante ante la mas mínima recomendación, pero además incumplidora y mentirosa y que durante mucho tiempo (casi 10 años) estuvo protegida por la más absoluta impunidad". Finalmente, respecto de los ocho años de impedimento para ejercer la profesión, los jueces sostienen que "aunque se trata de una pena, la inhabilitación constituye 'una sanción de seguridad', consistente en apartar, a quien ha demostrado una conducta peligrosa, de la esfera funcional en que se ha cometido el delito".

