Una descompostura atrasó los alegatos
Un camarista no pudo concluir su exposición. Hoy se sabrá si los fiscales piden penas para los 13 imputados o sólo para algunos. Enviado especial.
El hombre se empezó a poner pálido. Llamó a un asistente y le pidió una pastilla. Algo le sucedía a Eduardo Antonio Romero Lascano. Por primera vez desde que comenzó el juicio en la sala de audiencias del Palacio de Tribunales de Tucumán el camarista no había utilizado su computadora. "Empezó a vomitar, se puso muy mal y no quedó otra alternativa que suspender la audiencia", explicaron desde la secretaría de la Cámara Penal Sala 2, presidida por Alberto César Piedrabuena e integrada, además del juez que sufrió la indisposición, por Emilio Andrés Herrera Molina.La suspensión se produjo minutos después del mediodía y se pasó a un cuarto intermedio para las 17, pero el juicio no pudo reanudarse porque persistía el malestar del camarista.La obligada postergación frustró por segunda vez las conclusiones del abogado mendocino Carlos Varela, representante de Susana Trimarco por la acción civil. La estrategia de Varela fue recordar las circunstancias previas al rapto de Marita y, de allí en más, seguir un orden cronológico de todo lo ocurrido con posterioridad, incluyendo los testimonios de chicas que comprometieron a los 13 imputados. "Todos responsables". A través del relato, Varela fue confirmando la responsabilidad de los acusados por privación ilegítima de la libertad y promoción de la prostitución en perjuicio de la joven raptada el 3 abril de 2002, cuando tenía 22 años. El rencor se dibujaba en los rostros de quienes ocupan el banquillo de los acusados, aunque todos siguen en libertad. El corte en la audiencia se produjo en el momento en que Varela recordaba el testimonio de Lorena, el último escuchado en el juicio y uno de los más comprometedores para los acusados. Lorena declaró que en agosto de 2003, es decir un año y medio después de ser secuestrada cuando caminaba hacia el hospital a colocarse un DIU.Hoy, a las 8.30, al reanudarse la audiencia, Varela retomará su alegato, que se extendería por alrededor de una hora. En ese lapso aludirá a testimonios de otras tres chicas que vivieron idénticas pesadillas al ser prostituidas por los riojanos sometidos a juicio. A continuación se escuchará a los fiscales Manuel López Rouges y Carlos Sale. La incógnita sobre sus alegatos reside en si acusarán a los 13 imputados o sólo a algunos.El inicio de los alegatos despertó expectativas que trascendieron las fronteras tucumanas. Además de la presencia de periodistas de medios nacionales y de distintos países, entre los que se pueden citar a Francia y Canadá, incluidos numerosos corresponsales extranjeros, en la puerta principal del edificio hubo una importarte movida de mujeres. "Susana y Mica, esta lucha es de todos. Justicia. Las mujeres de la ciudad de Buenos Aires. No a la trata", se leía en las pancartas, mientras manifestantes repartían prendedores alusivos.
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