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Defensor de Mercedes Segalá comparó la acusación con la Edad Media

Ortiz Pellegrini descalificó a los fiscales y cuestionó sus argumentos. No dudó en atacar a los acusadores y a la figura de la víctima.

01 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Defensor de Mercedes Segalá comparó la acusación con la Edad Media

Un encendido alegato pronunció ayer el defensor de la viuda Brígida Mercedes Segalá, Miguel Ángel Ortiz Pellegrini, quien rechazó cada uno los términos de la acusación en el juicio por el asesinato del panadero Héctor Corradini. El juicio tuvo ayer una vibrante jornada con el abogado parado junto al tribunal técnico y los jurados populares y con un fuerte inicio en el cual se retrotrajo a la Edad Media, para marcar que en esa época se condenaba a los reos por tener amantes o la mala relación con su pareja.El ex fiscal General de la Provincia usó variados recursos para seducir al jurado popular, que por momentos encontró a algunos de sus miembros asintiendo sus afirmaciones. El alegato trató de rebatir y hasta ridiculizar las afirmaciones de los fiscales, para lo cual alternó ironías con alusiones al sentido común. En esta línea, atacó a los acusadores Carlos Ferrer y Marcelo Hidalgo, particularmente a éste, que finalizó la instrucción.Así, se dedicó a enumerar todas las hipótesis que no fueron tenidas en cuenta por los investigadores. En este tramo y en su afán de defender a la viuda, no dudó en manchar la figura de la víctima con sus presuntas vinculaciones con el autorrobo de vehículos, el envío de éstos a Paraguay, la vuelta con droga como pago, los cecores falsos, deudas con prestamistas, la denuncia de pérdida de una chequera con valores ya librados, la compra de harina a piratas del asfalto y la relación con un desarmadero de la zona, entre otras. Cada vez que mencionó alguna contradicción de la investigación, repitió: "Quieren cambiar la realidad para acusar a Segalá".Además, usó la hipótesis que agregó Carlos Nayi, para contraatacarla. El querellante había dicho que, además de terminar con el matrimonio y beneficiarse económicamente, la viuda quería quedarse con el 33 por ciento de la panadería. A eso, Ortiz Pellegrini respondió que, en realidad, eran los Corradini los que querían dejarla sin esa parte, ya que si es condenada no tiene participación.En varias ocasiones el defensor marcó supuestas falencias del instructor. Dirigiéndose cara a cara a Hidalgo (también lo hizo con Ferrer) le preguntó por qué no había investigado las irregularidades en la comisaría o en la cooperadora policial, como así también otros presuntos delitos contenidos en la hipótesis investigativa. "Si hubo todos esos delitos, por qué no los acusó", pronunció, para luego rematar, no sin ironía: "Y viene a relatarlos acá como si fuera un espectador de la popular". Contra la hija. También criticó la actitud de la hija de Segalá-Corradini, Yanina, quien formuló varias declaraciones desde que era niña hasta la actualidad. Dijo que su cambio de actitud no se debía a que era amenazada por su madre, su anterior abogado y el "investigador Díaz", sino que ahora estaba "sirviendo a la familia de su papá para excluir a su mamá de la herencia". Tras un cuarto intermedio, por la tarde, el defensor de Segalá se refirió al cobro de los seguros y a la "promesa remuneratoria". Sostuvo que Segalá no tenía certeza de cobrar los seguros porque no tenía póliza, no estaban pagas las cuotas y al cobrador le habían robado la documentación.Por eso, opinó que ella no podía saber que iba a poder pagar, lo que constituye una "prueba absoluta de que la promesa remuneratoria (previa) no existió".También respondió al fiscal Ferrer, quien en su alegato había dicho que los defensores iban a pedir "misericordia" al jurado popular. Ortiz Pellegrini indicó que "misericordia se pedía en la época de la Inquisición" y que, en cambio, él pedía "Justicia" para su clienta inocente. "Onainty no es Dios". Al final de la audiencia, alegó Juan Fernández Alé, defensor del sargento Mario Onainty, de quien dijo que era imposible que hiciera lo que se le imputaba. "Sólo siendo Dios, mi cliente puede manejar 14 móviles" policiales en una amplia zona, sostuvo el abogado. El defensor señaló que Onainty no podía hacer esa tarea desde la zona de Alta Gracia y que no tenía los medios (radio y celulares) para controlar las patrullas y los autores.Finalmente, Fernández Alé atacó al investigador policial Rafael Sosa por involucrar a su defendido. Dijo que su primer "perejil" fue el pintor Gastón Zárate (en el caso Dalmasso) y que Onainty era el segundo.El juicio seguirá hoy con los alegatos de los defensores de Víctor "Mandrake" Quinteros y del comisario Oscar Reynaldo Aguilar.