Crecen muertes de jubilados en robos: en 2012 ya hubo 9
La cifra supera los crímenes sucedidos el año pasado contra personas mayores. La mayoría de los casos ocurrieron en el interior provincial. En su gran parte, las víctimas fueron mujeres.
Por ser, en muchos casos, débiles, indefensos y confiados, muchos jubilados son presa fácil de delincuentes. Los asaltos domiciliarios contra los abuelos se reiteran sin pausa en la Argentina. Córdoba tiene su propio capítulo de brutalidad y muerte con los “viejos”. Los hechos no cesan, más bien recrudecen.
Cuando aún resta poco más de un mes y medio para fin de año, en este 2012 ya murieron nueve adultos mayores en asaltos domiciliarios en la provincia de Córdoba, según registros de La Voz del Interior . Del total, seis crímenes sucedieron en el interior, lejos de las grandes ciudades. Los restantes acontecieron en la Capital. Del total de víctimas, seis fueron mujeres.
La cifra cobra mayor dimensión si se la compara con 2011, cuando murieron ocho jubilados en robos domiciliarios. Y en esto radica un detalle clave: generalmente los homicidios de adultos mayores suceden en viviendas, rara vez en la vía pública. La explicación la aporta un experimentado jefe de investigaciones: “Los ladrones entran a los domicilios, por lo general mediante un ardid, y someten a las víctimas a toda su ferocidad. El hecho de estar dentro de cuatro paredes, lejos de la vista de terceros, les hace ganar en impunidad y violencia, lamentablemente”, apunta este comisario de la Policía.
La gran cantidad de ancianos muertos en asaltos cobra mayor dimensión aun si se toma en cuenta que, de acuerdo con el registro de este diario, este año ya se cometieron 20 homicidios en el marco de robos. Dicho a las claras: casi la mitad de esos crímenes tuvieron por víctimas a adultos mayores.
El último caso sucedió el 2 de octubre y sacudió a Pozo del Molle, en el departamento Río Segundo. La víctima fue Catalina Bernardi (72), quien murió a causa de un puntazo en el cuello, con un cuchillo, y por los brutales golpes que sufrió en la cabeza. La jubilada vivía sola.
La investigación, basada en testimonios, permitió determinar que Catalina fue muerta en un asalto domiciliario en el que le robaron 2.500 pesos. Por el crimen fue imputado, luego de que se quebrara y confesara todo, un joven vecino.
Brutalidad. Catalina fue muerta a golpes, brutales lesiones en la cabeza y la nuca, y resultó además con un puntazo en el cuello.
Además de su caso, otros tres abuelos murieron golpeados a manos de delincuentes que habían ingresado a sus domicilios con algún ardid. En dos de esos episodios, las víctimas fueron quemadas por sus asesinos para borrar pruebas y lograr así la impunidad. Algo que no lograron si se tiene en cuenta que los sospechosos fueron apresados, imputados y van camino a un juicio casi seguro.
Otras tres víctimas fallecieron infartadas debido al estrés del que fueron blancos en los robos. Las víctimas fueron maniatadas, amenazadas y maltratadas al punto que sus corazones no resistieron.
En otro cruel episodio, la víctima murió a puñaladas; y en el último caso, ultimada con disparos de arma de fuego.
3 en Capital, 6 en el interior. De los nueve homicidios, tres sucedieron en la ciudad de Córdoba, el resto en distintas poblaciones del interior provincial.
Los casos de Capital fueron: Ana Badie (83), quien falleció a causa de una golpiza en su casa de barrio Maipú; Raúl León (84), muerto por el estrés sufrido en un violento asalto a mano de jóvenes en su casa de barrio Alto Alberdi; y Nilda Díaz (74), quien murió broncoaspirada en el marco de un robo sucedido en su vivienda de Crisol Norte.
En tanto, los homicidios registrados en el interior fueron, en orden cronológico: Daniel Molina (75), golpeado y quemado en Los Cerrillos (Traslasierra); Livia Moyano Zayas (82), infartada en su domicilio de Villa María; Anita Suárez (74), asesinada de dos tiros en la cabeza y enterrada en un pozo, en Saira; María Cabrero Carrizo (67), ultimada de 30 puñaladas en Quilino; Manuel Villarreal (67), golpeado y torturado con una bolsa en la cabeza en La Para; y Catalina Bernardi (72), el caso de Pozo del Molle.
En la mayoría de estos asesinatos, las investigaciones judiciales se encuentran más que avanzadas, con sus presuntos autores presos e imputados.
El crimen de Saira
Por sus características, el crimen de Anita Suárez (en junio en Saira) fue uno de los peores. Es que la mujer estuvo desaparecida durante varias semanas. Tras una ardua pesquisa, la hallaron muerta y enterrada. Un camionero y su hijo, presos.
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