La causa está en un laberinto sin salida
Cuando se investigaron las dos únicas hipótesis del crimen, terminaron en papelones: las fallidas imputaciones de Zárate y Magnasco. Denise Audrito.
"Me callo porque es más cómodo engañarse; me callo porque ha ganado la razón al corazón". Nora Dalmasso (51) solía entonar canciones del grupo español La oreja de Van Gogh en las fiestas con amigos ¿Sabrá alguno de ellos quién la mató? Hoy se cumplen cinco años de impunidad. La causa aparece en un laberinto sin salida. Hay quienes advierten que si el autor fuera Facundo Macarrón, hijo y único imputado, el ADN difícilmente lo pruebe. Su huella genética podría estar "enmascarada" en los rastros de sus padres.Aunque los estudios genéticos pendientes comprometieran a Marcelo Macarrón, con más de una docena de testigos el viudo podría demostrar que estaba en Punta del Este el día del crimen.Sus compañeros de golf sólo dejaron de verlo entre las 2 y las 8 de la mañana del 25 de noviembre del 2006. Supuestamente dormía. ¿Pudo, en ese lapso, viajar a Río Cuarto, matar a su mujer, regresar, jugar y hasta ganar el torneo de golf?Otras dos hipótesis en danza son la de un presunto albañil abusador o un supuesto amante poderoso. Cuando fueron exploradas por el fiscal Javier Di Santo, terminaron en papelones: las fallidas imputaciones de Gastón Zárate y Rafael Magnasco.H ay un rastro genético completo de un desconocido en el cinto de la bata blanca con que estrangularon a Nora. ¿Encontrarán razones para cotejarlo con el ADN de un empresario que se fue de la ciudad o con el de un obrero que estuvo frente a la casa ese sábado?La Justicia no ha hallado pruebas de que alguien tuviera motivos para encargar el crimen. A cinco años, ni siquiera se ha determinado el móvil. "Mis ojos son dos cruces negras que no han hablado nunca claro, mi corazón lleno de pena, y yo una muñeca de trapo", dice la canción.

