Caso "Marita" Verón: la Justicia quedó muy cuestionada
Tras las dos audiencias en las que declaró Susana Trimarco, surgieron las bases en la que se asienta la acusación. Quedaron al descubierto serias falencias de la investigación judicial.
Cuando mañana a las 8.30 Susana Trimarco se siente por tercera vez frente al Tribunal de la Sala Penal de San Miguel de Tucumán, la mujer ícono de la lucha contra la trata continuará desnudando a la Justicia de su provincia y de La Rioja. En sus dos primeros testimonios, el miércoles y jueves pasados, la madre de María de los Ángeles Verón (desaparecida el 3 de abril de 2002, a los 23 años) dejó en claro que tras el secuestro de su hija por una banda de traficantes de personas para explotación sexual, los poderes judiciales de ambas provincias tuvieron graves falencias.Trimarco, con tono severo, relató cómo ella junto a su marido y al comisario Jorge Tobar, amigo de la familia, rescataron entre 2002 y 2003 a más de 10 jóvenes que eran explotadas en prostíbulos riojanos propiedad de Lidia Irma "Liliana" Medina y sus hijos José Fernando "Chenga" y José Gonzalo Gómez, tres de los 13 imputados que tiene este histórico juicio.En un relato que estremeció a todos en la sala, incluso al presidente del Tribunal, Alberto César Piedrabuena, Trimarco desmenuzó los padecimientos de esas mujeres y cómo ellas vieron que "Marita" estaba a merced de Medina y sus hijos.No escatimó críticas para con los investigadores judiciales de Tucumán y La Rioja, y hacia la Policía también. Hoy, la acusación contra los 13 imputados se basa justamente en los testimonios de estas mujeres rescatadas, que deberán testificar durante el juicio, ya que los pesquisas no lograron reunir ninguna otra prueba adicional, como el hallazgo de pelos, vestimenta o algo que les permitiera comprobar de manera científica que "Marita" pasó por esos prostíbulos. Eso significa que la prueba es básicamente testimonial y que las principales testigos deberán revivir sus calvarios frente a quienes ellas acusan de haberlas violado, explotado y denigrado; y de apropiarse por años de sus vidas. Crudeza. El jueves, en la última audiencia celebrada hasta ahora, Trimarco deshojó los relatos que escuchó en primera personas de las jóvenes rescatadas gracias a la búsqueda de "Marita", y que permiten armar el rompecabezas de los vínculos de la mafia de la prostitución. Empezó recordando a A., joven oriunda de Río Cuarto que terminó siendo explotada en los prostíbulos de La Rioja. Cabe aclarar que durante su declaración, Trimarco nombró a estas víctimas con sus datos completos, ya que figuran como testigos, pero en esta nota se reservan sus nombres, ya que son víctimas de delitos sexuales.Sobre "Marita", A. contó que ella tenía mucho miedo porque "Liliana" Medina realizaba ritos satánicos para atemorizar a las jóvenes. Pero dijo que una noche habló con una chica que estaba cautiva, que le dijo que no le creyera, que ella había ido a un colegio religioso en Tucumán y sabía que todo eso era mentira. Trimarco le preguntó cómo estaba vestida y A. la describió con la misma ropa que "Marita" llevaba la mañana que desapareció, dando un detalle que la conmovió. Dijo que tenía unas zapatillas de tela de avión remendadas a la altura del dedo gordo. "A esas zapatillas se las había olvidado en casa y yo las llevé al zapatero a arreglar. Cuando se iba esa mañana, me pidió unas zapatillas y yo le dije que las acababa de arreglar. Nadie más lo sabía", aclaró."A. también me dijo que la misma tarde del día que la rescatamos fue un policía al prostíbulo de Medina, le decían 'Pájaro' Rosas, y sacó a las menores y a mi hija y se las llevó a su casa en Chamical".Meses después, Trimarco rescató a una joven tucumana, B., que escapó en un camión del prostíbulo "El Desafío", de La Rioja. En un control rutero, refirió, la Policía hizo bajar a sus cuatro compañeras de escape y las devolvieron a los tratantes. Ella logró esconderse. "Me dijo que 'Marita' era 'doña' del 'Chenga' Gómez y no podía hablar con nadie, estaba muy triste. Una vez conversó con ella en el baño y mi hija le dijo que era de Tucumán, que la habían capturado. Dijo que la obligaron a tener un hijo con el 'Chenga'", recordó. Agregó que la describió teñida de rubio y con lentes de contacto celeste."Doña", en el siniestro lenguaje de los esclavizantes de personas, significa que un proxeneta elige a una de las mujeres cautivas como su "mujer". Pese a tenerla cautiva, le ordena que viva con él como su pareja, durmiendo juntos, accediendo a algunos lugares que el resto de las mujeres tienen vedados. Pese a estos supuestos "privilegios", también son explotadas en los salones de prostitución. Pacto en la clandestinidad. Tras ella, Trimarco recordó a A.R., una jovencita de la provincia de Buenos Aires que cuando estaba de vacaciones, siendo adolescente, con una amiga en La Pampa conoció a una mujer que les ofreció ir a La Rioja "para conocer". Ambas terminaron siendo esclavas sexuales en el prostíbulo "El Candy". "Ponete esta ropa y trabajá, que hemos pagado mucho por vos", le espetaron apenas llegó. Fue golpeada y violada por Gonzalo Gómez, aseguró Trimarco. Un día, en los meses en que estuvo cautiva, vio ingresar al "Chenga", su madre, y a una joven con un bebé en brazos, a la que identificó como "Marita". Mientras preparaba una mamadera en la cocina, la joven tucumana desaparecida le dijo a A.R.: "Mirá lo que me hicieron (le mostró una puñalada en la espalda y siete puntos detrás de la oreja). Hacé lo que te digan, si no te van a matar. 'Liliana' Medina mató a una brasileña. Y a este 'pendejo' que tengo en brazos me lo obligó a tener el 'Chenga', que me violó. Mi única hija es Micaela".A.R. agregó que con "Marita" hicieron un pacto: la primera que saliera tenía que avisarle a la madre de la otra. Cuando la liberaron, pidió contactarse con Trimarco y le contó todo.Después, hizo referencia a otro caso que impactó. La historia de A.D. secuestrada en Misiones y llevada por la fuerza a La Rioja, donde estuvo cautiva ocho años. Al ser liberada, no quiso testificar ante el juez riojano Daniel Moreno. "¿Cómo voy a declarar si me acosté con él?", le dijo a Trimarco. Secuestrada, le quebraron una costilla y le pegaron un balazo en un pie. Dijo que una vez le preparó un café a "Marita" y que, después, con Medina vieron en la televisión a los padres de "Marita" buscándola. "Qué la van a encontrar, si ya la llevamos a España", se rió Medina. Niñera engañada. Siempre firme, Trimarco continuó. Nombró a F.M., una joven que a los 15 años fue a trabajar como niñera a la casa de Daniela Milhein (otra imputada), en Tucumán. Le ofrecieron prostituirse, dijo que no, no fue más a trabajar y al poco tiempo la secuestraron. La doparon y cuando despertó encontró en la cama de al lado a la persona "que aparece en los afiches", "Marita". La llevaron a prostituirse y cuando regresó, ella ya no estaba. "El comentario –me dijo– es que Rubén 'la Chancha' Ale había decidido mandarla a La Rioja", agregó Trimarco. Y denunció que F.M. dijo que en una pileta de esa vivienda quemaban los afiches con el rostro de "Marita" que despegaban de los sitios públicos. En su declaración, Trimarco nombró a tres jóvenes tucumanas y a una chica de Santa Fe rescatadas en La Rioja que dijeron haber visto a "Marita" y que también aseguraron que era "doña" del "Chenga"."Simplemente le cuento todo esto –dijo mirando al presidente del Tribunal– para que ustedes sepan cómo operan estas mafias y por qué 'Marita' no aparece".
Falencias graves
Sin investigación. Entre otras falencias graves, surge en este juicio que pese a la gravedad de lo que las mujeres rescatadas han relatado a Trimarco y a los investigadores, testimonios que constan en la acusación, tanto en Río Cuarto, Misiones, Tucumán y La Rioja, lugares en los que supuestamente hubo captación, traslado y explotación sexual de las mujeres, no se abrieron investigaciones contra Medina y sus hijos.
Libres. Los acusados viven el juicio en libertad, ya que venció el plazo de la prisión preventiva por el caso "Marita" y no tienen otras denuncias en su contra.
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