El caso del enterrado avanza hacia su resolución judicial
La mujer confesó que mató a su esposo y adujo que era golpeaba. Aguardan una pericia clave. Está acusada junto con un hombre.
El juicio que comenzó la semana pasada contra una mujer de barrio Bella Vista, de la ciudad de Córdoba, acusada de haber matado de cuatro balazos a su pareja, a la que luego habría enterrado y recubierto con cal y tierra, en una de las habitaciones de la vivienda que compartían, continuará el próximo martes en la Cámara 7ª del Crimen. Para ese día, está previsto que declare un perito forense para determinar si la acusada, Vanesa Olmos (31), abortó un embarazo de tres meses a causa de los golpes a la que dice haber sido sometida por su pareja, Víctor Hugo Ramírez (39, alias "Culón").En su defensa, ella ya declaró durante la instrucción de la causa que lo mató cansada de los maltratos y vejaciones a las que él la sometía. Para los investigadores, el trasfondo es poco claro, ya que también se mezcla una hipótesis sobre venta de drogas y un tercero en discordia.También es juzgado Rodolfo Alfredo Roldán ("Pitillo"), que vivía en una habitación de la casa-pensión donde ocurrió el crimen y que está imputado como sospechoso del delito de encubrimiento, ya que habría ayudado a la imputada a enterrar el cadáver.El caso se remonta al sábado 20 de marzo de 2010 cuando los efectivos allanaron el domicilio de calle Canalejas 1678 de barrio Bella Vista, en la ciudad de Córdoba y encontraron el cuerpo de Ramírez enterrado.En su descargo, Olmos aseguró haber sido víctima de maltratos de todo tipo, con vejaciones que relató de un modo brutal. Y agregó que ella tomó el revólver calibre 32 largo que era de Ramírez una noche en la que él la estaba golpeado, y que le disparó antes de desvanecerse por la droga que él la obligaba a consumir. En las últimas audiencia declararon una ex esposa de Ramírez que dijo que "Olmos vendía droga" y que "él consumía", y dos hermanas del muerto. Mientras que una de ellas aseguró que se trataba de una pareja "normal", la otra refirió siempre había golpes.

