El calvario de una familia estafada
Resultó víctima de un doble secuestro virtual. Primero extorsionaron al hijo, y luego hicieron lo mismo con el padre.
Santa Rosa de Calamuchita. Pasaron cuatro días, pero la familia de Juan Pellegrino, de Santa Rosa de Calamuchita, no logra salir del shock. Fue víctima de un "secuestro virtual", un delito que se instaló con varios casos en los últimos días en esta ciudad de poco más de 12 mil habitantes. Con engranajes coordinados, los delincuentes los atacaron a dos puntas: por un lado accionaron contra Tomás, el hijo de 20 años, y luego su padre, Juan, fue la víctima telefónica que les ayudó a consumar la estafa. La historia comenzó el mediodía del sábado, cuando el muchacho, que estaba solo en su casa de barrio El Mirador, recibió un llamado al teléfono fijo. Sus padres estaban en sus respectivos trabajos. Los estafadores lograron dominarlo psicológicamente y manipularlo, argumentando que tenían secuestrado a su padre. Incluso, simularon la voz del hombre, lo que terminó de convencer al muchacho. Víctima de la desesperación, siguió paso a paso las órdenes de los delincuentes. En pocos minutos reunió dinero entre sus amigos, joyas de su mamá y partió raudamente en el automóvil que estaba en la cochera hacia la ciudad de Córdoba. Todo esto, en comunicación permanente con su celular, lo que no permitiría que su familia se contactara con él, ni que el muchacho intentara localizar a su papá. Fuertes amenazas recibía a través del teléfono, ya que le manifestaban que si no cumplía iban a mutilar y luego ultimar a su progenitor."En 45 minutos viajó hasta Córdoba, sin el carné, sin nada", contó su mamá René, aún conmovida por la pesadilla que vivieron. Ese viaje suele demandar más de una hora, por lo menos. El muchacho reunió unos cinco mil pesos en dinero, alhajas y los entregó en el corazón de barrio Villa Rosario del Pilar, de la ciudad de Córdoba.Mientras Tomás viajaba, su padre recibe, en el local de quiniela que posee, una llamada de un supuesto policía que le informaba que su hijo había sufrido un accidente. "De inmediato me di cuenta de que era un secuestro virtual, porque con mi señora estábamos muy informados, entonces le dije que no tenía hijos varones y le corté", contó. No pasaron más de dos minutos cuando sonó nuevamente el teléfono y, en fuertes términos, le dicen que tienen a su hijo secuestrado, dando nombre y referencia del coche en que iba. Cuando el hombre acude a su casa, y no encuentra al muchacho ni al auto y, en cambio, un notorio desorden y una nota del pibe, ya su sospecha se transforma en desesperación.El escenario, cuidadosamente planeado por los ladrones, ayuda a convencer a los Pellegrino que el menor de sus dos hijos corre peligro. Tras esto, recibe nuevas instrucciones: que lleve dinero a la plaza del barrio y que transmita pulsos de tarjetas telefónicas por unos 700 pesos. El botín de la plaza, que presumiblemente era para despistar y entretener, fue recuperado por las víctimas.El calvario de la familia duró unas cuatro horas, hasta que a las 16 se reencontraron con su hijo, sano y salvo. El caso es investigado por el fiscal de Río Tercero Alejandro Carballo. En tanto, ayer se concretó otro intento de estafa telefónica. En este caso, la víctima fue advertida por un vecino y alcanzó a pasar unos 200 pesos. Al menos entre ocho y 10 casos e intentos se registraron en los últimos días sólo en Santa Rosa.

