Buscaron alterar los huesos de la whiskería
Se trata de la causa iniciada el año pasado y en la cual se encontraron restos óseos en un prostíbulo ubicado cerca de Villa Santa Rosa. Los análisis de laboratorio para obtener el ADN se toparon con que los asesinos utilizaron químicos para evitar que esto suceda.
A los huesos hallados en agosto del año pasado en un prostíbulo ubicado cerca de Villa Santa Rosa, en el departamento Río Primero, los quemaron utilizando químicos especiales para dificultar que puedan ser identificados genéticamente. A esta conclusión llegaron, en las últimas horas, el fiscal de San Francisco Bernardo Alberione y la titular del Laboratorio de Genética de la Policía Judicial de Córdoba, Nidia Modesti, quien intenta determinar el ADN de los restos encontrados para, a partir de allí, empezar a ponerle un nombre al esqueleto.Es que sin tener identificada a la víctima resulta una utopía encontrar al o los asesinos.Se trata de un nuevo capítulo de una causa muy compleja que comenzó a desentrañarse el jueves 23 de agosto pasado, cuando arrancaron los allanamientos y rastrillajes en la whiskería El Kari, ubicada sobre la ruta provincial 10, siete kilómetros al norte de Villa Santa Rosa. Veinticuatro horas después, se produjo el hallazgo más importante: un maxilar, la parte posterior de un cráneo y las costillas. A los pocos días aparecieron huesos de un omóplato. Todos fueron encontrados en un pozo, en lo que sería el patio del prostíbulo, cerca de un basural. La investigación llegó hasta ese lugar luego de que en la fiscalía de Alberione se presentara una denuncia que daba cuenta de un supuesto triple crimen ocurrido allí y en otro burdel que habrían tenido un mismo dueño. El que acercó los datos fue el periodista Julián Medina, del periódico El Tiempo , de San Francisco, a quien una persona no identificada le señaló la whiskería por correos electrónicos, en los que hacía referencia a los presuntos homicidios.El informante señaló que, primero, en un prostíbulo de Santiago Temple habría sido asesinada en 2003 una joven que era explotada e intentó escaparse. Tras el crimen, el cadáver fue enterrado en El Kari.Luego, continuó, en 2005 o 2006, se produjo una lucha de poder interna entre los dueños de las whiskerías, que habría derivado en otros dos crímenes: el de un policía y el de una mujer, encargados del lugar. Se presume que los restos encontrados corresponden sólo a un cadáver. Se trataría, según los primeros peritajes del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), de una mujer joven, de entre 20 y 30 años. Se sospecha que podría ser Carina González, hija del dueño de El Kari, conocido en el ambiente de la noche como "Pipi" González. El rastro de Carina es un misterio desde 2006, aunque nunca se denunció su desaparición. En aquellos años, su padre estaba detenido acusado de haber explotado sexualmente a dos menores de edad.A la joven se la relacionaba con un policía, por lo que se sospechó que este podría ser otra de las presuntas víctimas, según la denuncia. Pero ya fue localizado y se constató que está sano y a salvo.Ante ello, se conjeturó que en caso de ser cierto todo lo que aportó el informante, el policía podría haber estado retirado, ya que no hay pedidos de paradero de uniformados activos. Laboratorio. Al iniciar los operativos, el fiscal fue cauto y eligió el hermetismo. Comenzó a allanar junto a policías de la Departamental San Justo. Al encontrar los huesos, se convocó al Eaaf y a la Policía Judicial, y, después, a Gendarmería con el georradar, tras una gestión del fiscal en Capital Federal. Al terminar todo el procedimiento, a mediados de octubre, la investigación se concentró en el Laboratorio de Genética de la Policía Judicial."Intencionalmente laceraron los huesos, que fueron quemados con sustancias especiales para complicar adrede el análisis genético", señaló ayer el fiscal Alberione.Para dimensionar la complejidad del cuadro, a la descomposición que se considera normal para huesos que datan de hace seis o nueve años, hay que sumarle la acción de sustancias especiales, lo que dificulta aún más poder hallar un ADN.Además, el estudio debe concentrarse en cada uno de los huesos encontrados, para determinar si pertenecen a una o más personas."El o los que hicieron esto no quemaron con lo primero que tenían a mano, sino que buscaron especialmente", subrayó el fiscal.Pese a lo complejo que aparece el estudio genético, Alberione aseguró que para fines de abril esperan obtener un perfil. A partir de entonces, lo que hasta ahora aparece como un crimen indescifrable se espera que empiece a ser develado.
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