Un asalto, tesis central del crimen del sereno
Sergio Filipich fue asesinado a golpes en la cabeza. Creen que conocía a uno de los ladrones. De la firma desaparecieron 30 mil.
Un sereno de una cantera ubicada en las afueras de la localidad de Salsipuedes, en las Sierras Chicas, fue asesinado a golpes en la cabeza. La pista más firme de los investigadores es que el crimen se cometió durante un asalto. Se sospecha que un número no determinado de ladrones fue a esa empresa a robar, entre la noche y la madrugada de ayer, dinero destinado al pago de sueldos de los empleados. El lunes, de hecho, ya se habían estado abonando salarios. En medio del robo, el hombre recibió mortales golpes en el cráneo con un elemento duro y romo que no fue hallado. No hay detenidos, tampoco sospechosos firmes, según confiaron fuentes de la causa, quienes indicaron que los ladrones se habían apoderado de unos 30 mil pesos en efectivo, antes de escapar de la firma Canteras Amadeo SRL. La víctima fue Sergio Javier Filipich, de 42 años, padre de un niño y que vivía en Río Ceballos.Eran las 6 de ayer cuando los primeros empleados de la cantera del turno mañana arribaron a trabajar. La sorpresa no tardó en llegar: el sereno (quien, además, hacía tareas administrativas) no estaba en ningún lado. Faltaban dos horas para amanecer. La oficina de la administración permanecía abierta, pero el hombre no estaba. En una pared lateral, unos empleados descubrieron una mancha de sangre y temieron lo peor. Bastó que dieran unos pasos hacia un sector posterior del inmueble para hallar el cadáver. Tenía fuertes golpes en la cabeza. Los asesinos lo habían arrastrado hacia allí. Fuentes del caso indicaron que una caja fuerte de la oficina se encontraba abierta y vacía. Sin embargo, el dinero que los ladrones habían ido a buscar no estaba allí. Tras dar vuelta la oficina, hallaron el efectivo en otro mueble. El lunes había sido día de pago de sueldos y un remanente de 30 mil pesos había quedado para otros pagos. Trascendió que cada noche había al menos dos serenos vigilando distintos puntos del predio. Sin embargo, entre la noche del lunes y ayer, Filipich se encontraba solo. ¿Por qué lo mataron? Los pesquisas suponen dos cosas: que la víctima conocía a los delincuentes o bien que quiso correr para pedir ayuda. "Los tipos tenían todo a su favor. El predio estaba copado, no hay cámaras de seguridad y el vigilante, que no tiene arma, estaba reducido. Quizá quiso correr y lo golpearon. O los sujetos lo conocían", especulaba una fuente ayer. A nadie le escapa que la víctima llevaba tiempo trabajando allí y vivía en la vecina Río Ceballos. A los pesquisas les llamó la atención que Filipich no estaba maniatado como suele ocurrir en otros asaltos. Tampoco está claro si los sorprendieron tras entrar por los fondos del predio o si bien él los atendió y lo redujeron. En principio, los autores del crimen se movilizaban en un auto. La falta de testigos lo complica todo.

