Antes de morir, señaló a su asesina
Se trata de una jubilada de barrio Maipú II, quien falleció el martes tras incendiarse su casa. Acusó a su enfermera de intentar asfixiarla y luego prender fuego a la vivienda, después de que la descubriera presuntamente robando.
Una enfermera particular fue detenida en las últimas horas por el homicidio de una jubilada, a la que supuestamente debía cuidar en su domicilio de barrio Maipú II de la Capital. La víctima fatal estaba internada desde el 29 de diciembre último, luego de que se desatara un incendio en su casa. Los vecinos lograron rescatarla a tiempo, pero luego cayó en coma y ya nunca más se despertó. Falleció el martes pasado. Antes, había alcanzado a decirles a familiares, médicos y a un policía que su enfermera era la autora del incendio y que había intentado asfixiarla. La víctima, Ana Edith Badie (83), había sufrido una quebradura de cadera hacía un mes, por lo que a principios de diciembre contrató a una enfermera particular para que la asistiera en su casa, donde vivía sola. Pese a su avanzada edad, la mujer tenía una frescura que contagiaba a todos. Ex rectora del Colegio Deán Funes, profesora de Letras, recién vendió el auto en 2010, cuando ya no tenía expectativas de que le renovaran su carné de conducir. Ese mismo año, viajó con una amiga hacia Panamá, de vacaciones. Tras la operación de cadera, buscó a una enfermera muy conocida en el barrio, pero ésta le dijo que le era imposible ante la cantidad de demandas que tenía. Y recomendó a una conocida, Claudia Mónica Macietti (45), con domicilio en Bella Vista. Badie la contrató, pero pronto empezó a sospechar de ella, según relató a este diario Marcos, un sobrino de la víctima. "Cuando nosotros íbamos a visitarla, ella (por la enfermera) era muy atenta, muy bien, pero mi tía empezó a notar que le faltaban conservas, gaseosas, y le preguntaba a ella si sabía algo", dijo el hombre.Badie se movilizaba con la ayuda de un andador, además de tener siempre a mano un tubo de oxígeno ya que padecía de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc).Al lado de su cama, tenía una biblioteca, y además de continuar siendo una profusa lectora, aprovechaba algunos libros para esconder sus ahorros. Siesta de terror. El pasado jueves 29, minutos después de las 14, la mujer estaba en su casa de Manuel de Isassa al 1800, al cuidado de su enfermera, cuando –según relató antes de morir– se despertó y la encontró revolviendo entre los libros. Al advertirle que ella la estaba viendo, la enfermera supuestamente la atacó, según la versión más firme por estas horas en la investigación judicial. Badie dijo que Macietti intentó asfixiarla con una almohada, que la ató a medias y primero intentó prender fuego sin éxito a la biblioteca que tenía al lado de la cama.Luego, tomó el andador y el oxígeno, los llevó al living, lejos del alcance de Badie, y prendió fuego con alcohol y un encendedor en una pieza contigua. Tras ello, abandonó la casa.El humo puso en aviso a los vecinos, que mientras llamaban a los Bomberos, ambulancias y policías, rompieron una puerta y rescataron a Badie, que no se podía movilizar. La mujer no fue alcanzada por el fuego, pero aspiró mucho monóxido de carbono. Tras llegar a la vereda, cayó inconsciente. Despertó en la ambulancia, donde ya le habían colocado un tubo de oxígeno. Al llegar al Hospital de Urgencias, según dijo su sobrino, contó como pudo lo que le había pasado. "Decía que la enfermera había intentado matarla, ahorcarla, que ella produjo el incendio. Se lo dijo a unos familiares y a un subcomisario", detalló. Después, la trasladaron a la Clínica Vélez Sársfield, donde brindó similar relato a un médico. Tras ello, cayó en coma y ya no despertó. El martes a la mañana murió.Ese mismo día, el fiscal de feria, Pedro Caballero, ordenó la detención de Macietti. El jueves 29, la enfermera había llamado a un familiar de Badie tras el incendio. "Dijo que se había enterado por una vecina, que no sabía nada. Cuando le preguntaron por qué ella no estaba en la casa, si debía cuidarla, respondió que le había agarrado un ataque de hígado y que mi tía la había dejado ir", recordó Marcos.

