Alegatos en caso de las 20 puñaladas
El acusado está imputado de homicidio agravado por el vínculo y se discute si actuó en estado de emoción violenta.
Hoy se escucharán los alegatos en el juicio por jurados que se le sigue al médico Roberto Martínez, quien está acusado de matar a su esposa de 20 puñaladas, en enero de 2009, en la ciudad de Alta Gracia. En la Cámara Primera del Crimen de Córdoba se ventila este proceso que podría terminar con una condena de prisión perpetua para el quien fuera integrante de la conducción del Hospital Tránsito Cáceres de Allende.Al momento de su asesinato, la víctima, Silvia Costamagna, se encontraba separada de Martínez, con quien tenían tres hijos en común, además de otro hijo con otras parejas cada uno de ellos.Residían en Villa Carlos Paz y la mujer fue a visitar a una amiga de Alta Gracia, lugar a donde fue el médico para intentar una reconciliación.Luego de un encuentro en el que discutieron agriamente, según se informó en su oportunidad, el hombre se retiró al día siguiente, cuando se presentó tranquilo y anunciando que sólo quería hablar.La dueña de casa, que al principio tuvo cierto celo, al final lo dejó charlando con la mujer porque se mantenían con calma. Nunca imaginó que, durante su ausencia de su domicilio, Silvia recibiría nada menos que 20 puñaladas, lo que le produjo la muerte. Dijo no recordar. En el curso del debate, en la primera audiencia, el acusado declaró que no recordaba qué sucedió. La estrategia de la defensa parece ser la emoción violenta y el estado de conmoción del médico. En las audiencias de la semana pasada se escuchó la palabra de los peritos psicológicos, oficial y de parte. Ambos mantuvieron su versión, uno declarando que el acusado comprendió y dirigió sus actos y el otro negándolo. La ronda de alegatos será abierta por el fiscal de Cámara Marcelo Novillo Corvalán. Se ignora si hoy habrá veredicto, aunque, si el trámite de la audiencia es prolongado, es probable que se pase a cuarto intermedio. La acusación es homicidio agravado por el vínculo y puede terminar con una pena de prisión perpetua.

