Ahora, en ajustes balean en los genitales
Cada vez, se repiten más los casos de jóvenes heridos en los testículos en la Capital. Por lo general, son venganzas por mujeres.
Las venganzas cometidas con armas de fuego, conocidas como ajustes de cuentas, son moneda corriente en la ciudad de Córdoba y alrededores. A diario, numerosos jóvenes son baleados por otros individuos, por lo general en moto, en el marco de represalias por viejas disputas. A veces, los disparos van a cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, en los últimos tiempos se vienen reiterando casos de jóvenes baleados en sus genitales. Si bien en la mayoría de los casos las víctimas no quieren hacer la denuncia y evitan brindar detalles sobre cómo fueron los episodios, en ámbitos investigativos vinculan estos ataques con alguna represalia por alguna mujer. Aunque no descartan que pueda ser causada por alguna otra diferencia: sea una disputa barrial, una diferencia por un robo o sencillamente por drogas. "Es difícil saberlo, porque, por lo general, las víctimas no cuentan nada. Sus familiares tampoco aportan. Y los vecinos, por miedo, no siempre hablan", contó un comisario.Todas las víctimas han sobrevivido pero, tras recibir atención médica en hospitales, quedaron con graves secuelas.El último caso conocido ocurrió el pasado martes a la noche en barrio Los Robles y terminó con un joven de 27 años herido de un tiro en el pene. El muchacho se encontraba frente a una casa con otras personas, en inmediaciones del Club Comunicaciones, cuando de pronto apareció otro hombre portando un arma de fuego.Según trascendió, hubo un cruce de insultos y amenazas, hasta que el recién llegado abrió fuego. Uno de los impactos dio en el pene, otro en una pierna. El agresor escapó. El herido, en tanto, fue atendido en el Hospital San Roque.El lunes, hubo otro caso al filo de la medianoche en la zona de Campo de la Ribera, en la periferia este de la ciudad. En el marco de una riña, un joven de 18 años recibió un balazo en los testículos, mientras que otro joven que estaba con él terminó herido en el tórax.Ambos terminaron atendidos en el Hospital de Urgencias, donde quedaron alojados con pronóstico reservado. Respecto de los autores de los disparos, no se produjeron detenciones. "Las víctimas de esta clase de episodios prefieren no declarar ni contar nada, porque después quieren cobrar venganza por su propia cuenta. Y los ataques se van repitiendo. Es una rueda que no para", confió otro vocero policial."En uno de los ataques se pudo establecer que el pibe fue baleado porque estaba 'noviando' con la ex de quien terminaría siendo su agresor. El tipo le dijo: 'hoy te meto la bala ahí, la próxima va a la cabeza'", comentó un comisario que patrulla las calles. "De todos modos, no siempre una pelea por una chica termina con un tiro en el pene. A veces, disparan a las piernas o al tórax", graficó.En ámbitos investigativos confirman la tendencia: antes tiraban a las piernas, ahora muchos balean la zona genital por venganza o amedrentamiento.Los episodios se repiten. No hace mucho, otro joven que volvía a su casa, en una zona periférica de la Capital, fue atacado por un individuo que andaba en moto. El proyectil dio en la zona anal y, en su derrotero, le afectó la zona genital.En Villa El Libertador, en mayo, un muchacho de 21 años terminó baleado en su testículo derecho y en una pierna (sufrió fractura de fémur) durante una pelea con otra persona, tras lo cual fue atendido en el Hospital Príncipe de Asturias, de aquella barriada.
Balas pequeñas, pero dañinas
Múltiples lesiones. Respecto al calibre de los disparos que caracterizan estos ataques, por lo general se usan balas relativamente chicas (en su mayoría, calibre 22), pero precisamente por su característica terminan siendo más peligrosas: los plomos no se quedan en un solo lugar del cuerpo, sino que lo recorren y van causando distintas lesiones internas.

