Acusan a sereno por el crimen de la obra
El joven está imputado de haber golpeado salvajemente a sus dos compañeros, uno de los cuales murió. El otro sigue en grave estado en terapia intensiva. Lastimaduras en los nudillos de sus manos, extraños mensajes de texto y huellas de zapatos lo comprometen.
Los pesquisas miraban y volvían a releer el esquema de la investigación, y había cosas que no cerraban. Tres serenos encerrados en una obra en construcción en Nueva Córdoba habían aparecido "molidos" a golpes: uno, asesinado en el suelo y los otros dos, heridos; uno de ellos inconsciente. Pero algo no encajaba del todo. De los heridos, uno estaba (y lo está aún) realmente muy grave, pero el otro no tenía tantos golpes. De hecho, apenas los nudillos de sus manos estaban lastimados. El detalle de sólo los nudillos lesionados fue el disparador para que los detectives y el fiscal posaran sobre él todas las sospechas. Además, al parecer, no hubo un cuarto hombre en escena. Las huellas de calzado hablaban de sólo tres hombres. Con el devenir de las horas y otras pruebas, el joven sereno terminó imputado del crimen de su compañero Abel Chávez (24) y de lesiones contra el otro sereno, Diego Pedraza (26). El sospechoso es Carlos Nicolás Aliendro (29), quien permanece internado fuera de peligro en la habitación 236 del segundo piso del Sanatorio Allende. El fiscal Gustavo Sandoval lo acusó por supuesto homicidio simple y lesiones graves. Dos policías custodian la puerta de la habitación. En el mismo piso, su compañero Pedraza yace en estado crítico, con graves heridas en la cabeza.El drama sucedió entre la noche del domingo y la madrugada de ayer, en una obra de un edificio casi terminado en calle San Lorenzo 163, Nueva Córdoba, en la Capital. En la planta baja fueron encontrados los tres serenos. En ámbitos de la causa consideran al caso "muy avanzado", aunque no aclarado. Zapatos y SMS. ¿Por qué se sospecha que todo fue entre ellos tres? Por las huellas de los zapatos (de distinto tamaño) hallados en el piso del lugar. Esas huellas, también presentes en las prendas del muerto y del herido grave, comprometen a Aliendro. Otros elementos más que lo involucran son unos "extraños" mensajes de texto que habría enviado al celular de su esposa, respecto a que tenía que quedarse a trabajar horas extras, siendo que su horario supuestamente ya había terminado.Chávez murió por una furibunda golpiza, principalmente en la cabeza. El "arma homicida" habría sido una regla de albañil (de metal) ya secuestrada en la escena del crimen. Con ese elemento también habría sido golpeado el otro sereno.El testigo clave de este caso es Pedraza. Su testimonio es crucial. Pero el hombre no habla. Está inconsciente. Su vida pende de un hilo. ¿Y el móvil? ¿Un robo? Otro gran interrogante en la causa es el porqué. El móvil del crimen. Por qué tamaña fiereza. Los pesquisas no han encontrado pruebas sobre alguna rivalidad o problema preexistente entre ellos. El sereno muerto tenía los pantalones bajos. En ese punto, algunos sospechan que esa prenda se corrió cuando alguien lo movió o bien alguien buscó algo en sus bolsillos. ¿Quizá una llave? En ese punto, los pesquisas y el fiscal no ignoran que en los dos pisos superiores del edificio en construcción hay oficinas de la Universidad Siglo 21, donde hay computadoras. ¿Alguien pensaba robarlas y no pudo?El ahora sospechoso tenía que salir de trabajar el domingo a las 20. Lo reemplazaba su compañero, ahora fallecido. ¿Para qué se quedó Aliendro? Luego llegó Pedraza. Comieron pizza y tomaron alcohol.El encargado de la obra encontró todo el lunes a las 7. Chávez yacía muerto, Pedraza estaba inconsciente por los golpes y el ahora detenido algo golpeado y aturdido. ¿Alguien lo alcanzó a golpear y cayó? ¿Estaba aturdido en serio o fingía? ¿Hubo alguien más? Preguntas por ahora sin respuesta.
Apuntes del caso
Qué pasó. Tres serenos fueron encontrados golpeados en un edificio en construcción en Nueva Córdoba, el lunes pasado. Uno estaba muerto.Víctimas. El fallecido fue Abel Chávez (24). Tenía fuertes golpes en la cabeza y el cuerpo. Los sobrevivientes fueron Diego Pedraza (26) y Carlos Nicolás Aliendro (29). Pedraza seguía ayer inconsciente, internado en muy grave estado. Acusado. La Justicia imputó como sospechoso de todo al tercer trabajador: Aliendro. Si bien está internado, fuera de peligro, tiene custodia policial por temor a que pueda escaparse.El móvil. No está claro. Ayer se manejaba la posibilidad de que se haya tratado de un intento de robo en ese edificio.

