Acusado, acusador
Su abogado defensor había anticipado que Franco Morata iba a ejercer en su declaración su “defensa material”.Francisco Panero.
Resultó extraño escuchar ayer a la persona que está en el banquillo de los acusados formular acusaciones a todos aquellos que no lo favorecen. Su abogado defensor había anticipado que iba a ejercer su "defensa material". Puede interpretarse que esa defensa fue ejercida con un buen ataque. Algunos de los conceptos vertidos en ese ejercicio resultan totalmente fundados, como lo que dijo equivocadamente el policía comisionado que ventiló que Morata se había ido "de joda" después del siniestro.Otro de los términos del imputado pueden ser opinables o de interpretación variada, pero en algunos casos atacar a quienes no lo han favorecido durante el debate puede haber resultado un arma de doble filo. Por ejemplo, el imputado se ocupó de criticar a las psicólogas que lo entrevistaron. A propósito, convendría recordar algunos conceptos que esa pericia marcó: "evasión", "escasa autocrítica", "manipulación", "despreocupación por el semejante", "escasa implicación subjetiva", entre otros. Además, se señaló que tenía tres características muy marcadas: "rasgos psicopáticos, "narcisismo" e "inmadurez". El día que declararon, las peritos dijeron que Morata no estaba involucrado en la responsabilidad de sus actos, que no tendía a sentir culpa por ellos y que no manifestaba conductas reparatorias.A pesar de haberlas criticado sin piedad, ayer Morata parece haberles dado la razón a todo lo que ellas escribieron en su informe. Acaso para las psicólogas sean suficientes tres entrevistas en las que interrogaron al sujeto sobre su personalidad. En la audiencia de ayer, sin responder preguntas, Morata mostró mucho respecto de quién es.

