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Los viejos códigos mafiosos gozan de buena salud

Episodios de ese tipo han jalonado la historia reciente 
y, para peor, fueron en su momento vinculados por igual a disputas internas en el gremio de los choferes y a descarnadas peleas empresarias. Rubén Curto

03 de abril de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Los viejos códigos mafiosos gozan de buena salud

Alcanza con tener un poco de memoria, o bien darse una vuelta por los archivos periodísticos de las últimas dos décadas, para comprobar que los brotes piromaníacos no ­representan ninguna novedad cuando están en juego los millonarios intereses que mueve el transporte de Córdoba, tanto urbano como interurbano. Episodios de ese tipo han jalonado la historia reciente y, para peor, fueron en su momento vinculados por igual a disputas internas en el ámbito del gremio de los choferes y a descarnadas peleas empresarias para ganar mercados y destronar competidores de prepo. La existencia de esalógica tan particular para dirimir conflictos no es una ocurrencia alocada, sino un dato de la realidad. Para el que quiera verlos, los antecedentes están. Y son muchos.En el caso de la decena de coches de Tamse quemados ayer, reaparece la misma yrepudiable modalidad, que deja como saldo un daño pa­trimonial de unos cinco millones de pesos para la empresa municipal, pero además –y ­especialmente– un evidente mensaje mafioso, tendiente a intimidar.El sentido que los responsables le quisieron dar al acto vandálico quedó remarcado en las amenazas que recibió el presidente de la empresa,Alberto Giménez, pocas horas después de que los coches quedaran reducidos a cenizas.Por su magnitud y ocurrencia temporal, el atentado no puede desligarse –si no judicialmente, al menos en su primera interpretación política– del proceso de concesión a prestadores privados de todo el sistema de transporte urbano, incluidos los corredores que hoy opera Tamse, que está llevando adelante el intendente Ramón Mestre.Ese proceso supone la casi segura aparición de nuevas empresas que vendrán a competir con las locales ya existentes. Y también un fuertereacomodamiento en el personal que hoy opera el sistema.El actual diseño de tres prestadores (dos privados y Tamse) dará paso a uno de cuatro jugadores, todos pri­vados, que se repartirán por cuartos el mercado. De los 3.387 trabajadores del sistema, 1.682 son de Tamse y no quieren, por nada del mundo,pasar a tener patrones privados. Están en todo su derecho a resistirlo, con las armaslegales y gremiales que tengan a mano.Pero tampoco habría que perder de vista que la propuesta del actual intendente de licitar todo el transporte fue una de sus principales promesas de campaña, antes de que resultara ser el más votado. No sería saludable para nadie que los intereses sectoriales y corporativos le ganen otra vez a la voluntad ciudadana.