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Un viaje que no tuvo ida, ni tiene vuelta

A este ritmo, en diciembre próximo, el intendente habrá estado en ejercicio pleno de su cargo tres años en lugar de cuatro. Virginia Guevara.

03 de marzo de 2011 a las 12:01 a. m.
Virginia Guevara
Un viaje que no tuvo ida, ni tiene vuelta

El sur de la ciudad está en pie de guerra luego de enterarse de que la basura se eternizará a la vera de la ruta 36; las escuelas municipales están cerradas por la negligencia de quien debía repararlas; las denuncias penales del Tribunal de Cuentas se suman en la Justicia; el Suoem iniciará la semana que viene la puja salarial de la que –como siempre– dependerá cuánto pueda hacer la Municipalidad de Córdoba durante el año, y los vecinos insultan por lo bajo por los servicios que les retacean. Sin embargo, a Daniel Giacomino le pareció el momento oportuno para aceptar dos supuestas invitaciones para un itinerario de 13 días en Europa y correr el media maratón de París. Su repentina pasión por el atletismo parece haberlo conducido a ese lugar del que es imposible volver, aun cuando ayer haya desistido del viaje, por imperativo del escándalo público. Durante sus primeros dos años de Gobierno, Giacomino dejó su cargo en manos de su viceintendente –con quien cortó todo vínculo político y mantiene una inestable relación personal– casi el 20 por ciento de los días. El año pasado, estuvo ausente casi 50 jornadas y en lo que va de este año ya faltó algo más de 20 días. Sin contar sus períodos vacacionales, estuvo fuera del país en siete oportunidades y los viajes a Buenos Aires fueron tan seguidos como inexplicados. A este ritmo, en diciembre próximo, el intendente habrá estado en ejercicio pleno de su cargo tres años en lugar de cuatro. Esa realidad vuelve comprensible su sensación de que le falta tiempo en el poder, argumento con el que meses atrás intentó de manera infructuosa que la Justicia le habilitara otra oportunidad como candidato a intendente. En el espacio urbano, ese vacío de poder, reflejado en la ausencia de decisiones de gestión y en la carencia cada vez más notoria de autoridad, se vuelve día tras día más palpable. La respuesta política de Giacomino es una incipiente campaña a gobernador y un alineamiento ya no disimulado con el peronismo, donde cotiza en alza la posibilidad de dirimir a través del intendente la fecha de las elecciones y la alternativa de reiterar la estrategia de los últimos comicios: restarle votos a Luis Juez por la vía de un gran conflicto con el gremio municipal cordobés, que ya está en marcha. Entre el absurdo y el ridículo, la ciudad sigue cayendo.