"Vamos a revertir la situación social"
Eduardo Salas promete terminar con los "negocios capitalistas". Plantea revertir el sistema impositivo y reindustrializar la provincia.
El candidato a gobernador del Frente de Izquierda y los Trabajadores, Eduardo Salas dice que los ejes de su programa de gobierno pasan por "revertir la situación social de la provincia", poniendo fin a los "negocios capitalistas a costa de la población". "Al cambiar esto modificamos los problemas de salario inferiores a la canasta familiar y las condiciones de trabajo: precarización y trabajo en negro", explicó. –¿Cómo pretenden hacer esos cambios? –Desde el punto de vista político es muy sencillo: se trata de elevar el salario mínimo al nivel de la canasta familiar, devolver el 82 por ciento móvil para todos los jubilados, hay que liquidar la ley que destruyó el jubilatorio en Córdoba y descargar la presión impositiva sobre los grandes capitales. Para hacerlo hay que tener voluntad, decisión e implementarlo como política de gobierno para llevarlo a la Legislatura. –¿Cuáles son sus propuestas para salud y educación? –La salud ha recibido un proceso de deterioro muy fuerte como resultado de una privatización. Aunque el sistema ya entró en crisis porque como no garantiza la ganancia, termina cerrando. Esto es lo que sucede en el interior provincial. Hay que sacar el negocio privado de la salud e ir a un sistema único, estatal e integrado con las obras sociales; hay que pagar a los médicos el salario que les corresponde; terminar con las transferencias hacia los municipios, la salud tiene que estar centralizada y con un presupuesto acorde a las necesidades. A este sistema hay que integrar al Apross. Es llamativo que la principal obra social de la provincia no tiene nada propio. Es simplemente una centralizadora y distribuidora de pacientes a las privadas. En educación sucede lo mismo. Hay que eliminar la Ley de Educación Provincial que repudió toda la juventud cordobesa, que se votó con represión y que entrega a las empresas privadas la discusión sobre la formación técnica, por lo tanto de la escuela van a salir chicos que van a saber apretar tornillos de una determinada empresa pero nada más. Hay que derogar esa ley, hay que ir a un congreso de educación con los actores de la educación y discutir qué tipo de educación queremos. –¿Cuáles son las otras propuestas? –Respecto al trabajo, vamos a terminar con la precarización laboral, estableciendo que los trabajadores que se desempeñan en la misma rama o industria tienen que estar bajo el mismo convenio. En el terreno de las obras públicas vamos a desenvolver un plan de viviendas con el Banco de Córdoba a tasa cero, no la tasa usuraría del 12 por ciento que quiere poner (José Manuel) De la Sota que es un escándalo. La cuota no debe superar el 10 por ciento del ingreso familiar, que debe garantizar que si alguien queda desocupado se suspende el cobro hasta que vuelva a conseguir trabajo y sobre esa base establecer un plan que en cinco años, que termine con el déficit de viviendas en la provincia. Además, hay que garantizar fondos para destinar a procesos de industrialización. Córdoba está siendo desindustrializada, porque la producción sojera, la agrícola en general, no necesita industria. Por otro lado, la propia industria automotriz se ha convertido en armaduría, el 70 por ciento de los autos que dicen made in Argentina, las partes son extranjeras. Para esto vamos a utilizar los fondos que vengan de los impuestos a los capitalistas, de no hacernos cargo de la deuda usuraría que estamos pagando que es de los privados. –¿Qué harán con el Banco de Córdoba y la Epec? –El problema fundamental del Banco de Córdoba es desprivatizarlo, porque está privatizado en su gerenciamiento. Queremos una banca estatal, bajo el control de los trabajadores. El banco tiene que aportar los fondos para las viviendas, para los procesos productivos que corresponden a las necesidades de la provincia no de los capitalistas de la producción. Hay que abolir el secreto bancario para saber exactamente a dónde va la plata. Con Epec impulsamos un sistema único, integral de energía, o sea generación–distribución. Este sistema nos garantiza que las cosas que se hacen son las que se necesitan. Y una cuestión clave es abrir los libros, porque Epec es una caja negra de todos los gobiernos.

