Unos 100 mil pasaron por la capilla ardiente
El velatorio en Casa de Gobierno se extendió dos horas más de lo previsto. La Presidenta se mostró más acongojada.
Unas 100 mil personas desfilaron durante las más de 24 horas que duró el velatorio del ex presidente Néstor Kirchner en la Casa de Gobierno, de acuerdo con cifras extraoficiales. La gran cantidad de seguidores que expresaron su deseo de darle el último adiós al ex mandatario nacional obligó a extender por dos horas más el cierre de la capilla ardiente instalada en la Galería de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada. En las últimas horas del velatorio de su marido, la presidenta Cristina Fernández se mostró sumamente conmovida y se abrazó en reiteradas ocasiones con los ciudadanos que entonaron consignas políticas y le pidieron "fuerza" para seguir gobernando.La mandataria llegó a la Casa de Gobierno cerca de las 10 de la mañana, en un tramo final del velatorio que la mostró mucho más quebrada que el jueves, cuando pretendió, quizás, presentarse entera ante un país que la contemplaba.La congoja se derramó también en las caras del jefe de gabinete, Aníbal Fernández, por supuesto de Alicia, la hermana y ministra de Desarrollo Social, de los hijos Máximo y Florencia, de los mozos de la Casa de Gobierno, pero también de los particulares que desfilaron por miles ayer, a un ritmo más presuroso que el del jueves.Uno de los momentos en que Cristina se conmovió hasta el llanto fue cuando el presidente de la Sociedad Rural de Morteros, Ider Peretti, se paró frente al féretro y gritó una serie de consignas referidas a las políticas del kirchnerismo respecto al campo. "En el Gobierno de Kirchner, el sector rural tuvo la mayor rentabilidad. Los ruralistas deberían pedir perdón", exclamó el dirigente agropecuario cordobés. El jueves, el productor lechero Juan Trossero, ex presidente de la Cámara de Productores Lecheros de Córdoba, también había valorado la gestión del ex presidente, frente a la capilla ardiente.A las 12, como se había anunciado un rato antes, terminó el ingreso de ciudadanos. Funcionarios y familiares se quedaron solos en el Salón en una ceremonia íntima.

