Un vacío enorme para seguidores y opositores
Fue un verdadero “animal político”, de esos que dejan huellas profundas, a las que algunos interpretan para bien y otros lo hacen para mal. Carlos Sacchetto.
Fue un verdadero "animal político", de esos que dejan huellas profundas, a las que algunos interpretan para bien y otros lo hacen para mal. Lo mismo que llevaba a Néstor Kirchner a sus mejores virtudes, lo conducía también a sus peores defectos. Su ilimitada pasión política y su capacidad para construir poder lo convirtieron en la figura más gravitante de la última década. Lo hizo desde la confrontación y no desde el consenso. Por eso dividió las aguas. Los líderes políticos trascendentes generan amores profundos y también fuertes rencores. Eso los hace diferentes; no pasan inadvertidos para la sociedad. Son necesarios, porque señalan caminos y opciones en los procesos democráticos, donde los ciudadanos se encargan de respaldarlos o desconocerlos, en la libertad de expresión republicana que significan las urnas. Hasta sus más enconados adversarios reconocen que su presidencia, tras los efectos de la crisis de 2001, recuperó la estabilidad política y económica del país y, entre otras acciones, apoyó reivindicaciones muy sentidas en materia de derechos humanos, en la recomposición de la Corte Suprema de Justicia y en la devolución de expectativas a algunos sectores tradicionalmente postergados.Pero quizá el gran aporte de Kirchner fue revalorizar la política en una sociedad ganada por el desencanto con las representaciones institucionales. A contramano de la despolitización inducida por los fracasos anteriores, fue capaz de volver a enamorar a amplios sectores sociales y, en especial, a una franja de jóvenes. Sembró en ellos el entusiasmo por la militancia y supo transmitirles la ilusión de un futuro al que ligó con las utopías setentistas que aún movilizan a muchos nostálgicos. A ellos los convenció de volver a vivir una nueva primavera.Ante la noticia de su muerte, nadie dejó de preguntarse sobre lo que vendrá. Cual será el rumbo que tomará el kirchnerismo, sometido a presiones internas de distintas direcciones. Y cómo se definirán las estrategias para un año electoral que promete estar plagado de dificultades. Los adherentes a su línea política han prometido cerrar filas en respaldo a su esposa, responsable del Gobierno nacional. Pero también hay amplias franjas de la sociedad que, aun reconociendo los logros de la administración, reclaman un cambio en el estilo confrontativo de gestionar la cosa pública. Con un vacío enorme para los seguidores de Néstor Kirchner y también para quienes se opusieron a él, se abre una nueva etapa en la política argentina.El modo con que se administre este conflicto natural entre ideas y proyectos divergentes signará ahora un futuro que aparece lleno de incertidumbres.

