Tronaron los cerros y parió un ratón
Tanto ruido con la reforma electoral, y se terminará por consagrar la impunidad en el tema más oscuro de la política: el manejo de los fondos de campaña. Roberto Battaglino.
Esopo narra en una fábula cómo el fuerte temblor de los montes asusta a los pobladores de la zona, que se alarman porque los cerros parecen estar por dar a luz y finalmente, después de tanto estrépito, la montaña pare un ratoncito. José Saramago lo reescribió: "Hay autores que en voces misteriosas / estilo fanfarrón y campanudo / nos anuncian ideas portentosas;/ pero suele a menudo / ser el gran parto de su pensamiento, / después de tanto ruido sólo viento".La reforma política cordobesa se encamina a ser un parto de los montes. Sin consenso, ya que casi toda la oposición votará en contra, hoy serán aprobadas tres leyes que incluyen aspectos reglamentarios. Serán anunciadas con bombos y platillos como una "profunda modificación" al sistema electoral, pero en realidad consagran el más oscuro de los aspectos: al menos en el próximo turno electoral, no habrá control sobre el financiamiento de las campañas. Una verdadera reforma política sería entrarle a la médula del génesis de la corrupción: los aportes sin control de los fondos de campaña. De hecho, los legisladores provinciales habían insinuado ese camino cuando consagraron el financiamiento mixto (el Estado pagaba toda la publicidad en medios audiovisuales y repartía los espacios; el resto, quedaba a cargo de los partidos) y prohibían la contratación por parte de terceros de publicidad proselitista. No era gran cosa, pero constituía un avance.Ahora, ambas cuestiones serán suspendidas. O sea, la campaña para gobernador, que a un año o más de los comicios hace rato ya está en marcha, con sus consecuentes gastos, no tendrá control alguno sobre los aportes privados. El actual gobernador e impulsor de la reforma política, Juan Schiaretti, hizo todos los gastos de campaña a través de una asociación civil, que está exenta del control de la Justicia, con lo cual el PJ y sus aliados presentaron ante Tribunales electorales un balance con cifras simbólicas para la importante erogación realizada.En la última campaña de legisladores nacionales, en 2009, todos los partidos –con o sin discurso a favor de la transparencia– dibujaron sus números y se las ingeniaron para disfrazar sus aportantes privados.Si la Justicia lograse seguir la punta al hilo de los fondos que se gastan en la campaña, tal vez podría encarar con un poco más de eficacia la tarea de desenredar la compleja madeja de la corrupción.Pero entre jueces perezosos y legisladores pícaros, ese ovillo está cada vez más enredado.La picardía de los legisladores alcanza también a una pequeña trampita que le harán a la boleta única para favorecer que el ciudadano vote todos los tramos de un mismo partido (gobernador, legisladores, tribunos de cuenta) y desalentar el corte de boleta.Una minucia al lado de la consagración del descontrol en los gastos de campañas.Hace tres años, desde septiembre de 2007, que truenan los cerros. Está por ser parida la reforma política. Tiene mucha pinta de ratón. Después de tanto ruido, sólo viento...

