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Tres meses difíciles, para el Estado y para el tránsito

La nacional es la única jurisdicción que aún asegura que sus cuentas están pujantes y que puede hacer frente a la crisis internacional. La situación de las provincias y los municipios es distinta. Virginia Guevara.

23 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Tres meses difíciles, para el Estado y para el tránsito

Hoy termina el larguísimo calendario electoral de 2011. Ya la mayor parte de las provincias confirmaron a los gobernadores que tenían o a alguien del mismo partido. Y en la mayoría de los municipios –la ciudad de Córdoba es una de las grandes excepciones en el país– pasó lo mismo: arreciaron las reelecciones o el pase entre dirigentes de la misma fuerza. Mañana ya no harán falta promesas y se impondrá la realidad, que tiene poco que ver con las propagandas recientes y presagia tres meses complicados para las cuentas públicas, y también para el tránsito.La nacional es la única jurisdicción que aún asegura que sus cuentas están pujantes y que puede hacer frente a la crisis internacional.La campaña electoral explica buena parte de ese mensaje y, entre otra infinidad de factores económicos, también tiene mucho que ver la fenomenal concentración de recursos fiscales que en la última década se produjo en Argentina.Las provincias y los municipios sufren desde hace años la otra cara de ese fenómeno, y Córdoba por estos días está ahogada en esa realidad. Nada indica que las cosas vayan a mejorar en los 90 días venideros. Advertencia. El gobernador electo, José Manuel de la Sota, advirtió que la administración provincial ya no soporta la deuda de 1.700 millones de pesos que mantiene la Nación en concepto de aportes para la Caja de Jubilaciones, obras viales y vivienda. No hacía falta la advertencia: la estrechez de las cuentas de Juan Schiaretti se evidenciaba en numerosas obras públicas casi paralizadas, un creciente endeudamiento en dólares, los hospitales en su quinta semana de paro y toda la administración provincial resentida por las demandas salariales. Es una realidad que no se parece en nada a lo que mostraban, hace apenas dos meses y medio, las publicidades de campaña de De la Sota y Schiaretti. Pero es así.Sin dudas sería muy diferente si Cristina Fernández hubiera cumplido los convenios vigentes y también si la Provincia hubiera pensado dos veces si buena parte de las obras que decidió hacer eran prioritarias. O si, al menos, la dirigencia peronista cordobesa hubiera acertado en su lectura del escenario político. Nada de eso ocurrió y hoy los sueldos de diciembre y el aguinaldo generan escozor en el edificio que comparten el ministro de Finanzas, Ángel Elettore, y el gobernador Schiaretti hasta que esté listo el Centro Cívico. Cuentas municipales. En ese escenario, comenzaron a estallar también los conflictos municipales. La situación de la ciudad de Córdoba es la más descarnada, por la profundidad de la crisis y la magnitud de la población afectada y de los recursos que harán falta para sacarla de su infierno. Pero el intendente electo de la Capital, Ramón Mestre, no es el único que está pensando en ir a pedir ayuda a la Provincia: las palabras "adelanto de coparticipación" aparecen en el primer renglón de los apuntes de casi todos los futuros secretarios de Economía de las ciudades y los pueblos cordobeses. Las cuentas estrechísimas de las administraciones locales están heridas de gravedad. El empleo público se disparó, los gastos salariales crecieron y se generaron numerosas figuras para designar a los empleos precarios que en muchos casos generaron. Hoy, a los conflictos surgidos por la puja salarial se suman los que pretenden contratos o efectivizaciones de monotributistas, becarios, jornalizados o pasantes, según la inventiva de cada localidad. Los fondos que salieron de esas administraciones para financiar campañas políticas completan el cuadro de la emergencia municipal.La gran duda es cuánto podrá ayudarlos la Provincia, que a esta altura sólo piensa a quién podrá pedirle si la relación entre De la Sota y el kirchnerismo sigue como viene.