En su tierra natal, hubo una cadena de homenajes a Kirchner
Cristina encabezó el traslado de los restos del ex presidente al nuevo mausoleo. Emotiva recordación en el bar de los amigos. Carlos Paillet, enviado especial a Río Gallegos.
Enviado especial a Río Gallegos
La ciudad de Río Gallegos se movió ayer a agenda completa en materia de actos en conmemoración del primer aniversario de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. Una jornada soleada acompañó la larga serie de homenajes. La ceremonia de mayor impacto emotivo fue encabezada en horas de la mañana por la presidenta Cristina Fernández en el cementerio municipal de esta ciudad. Junto a sus hijos y a un grupo reducido de funcionarios, la mandataria asistió al acto de traslado de los restos de Kirchner desde el panteón familiar al colosal mausoleo levantado en la misma necrópolis. Todas las versiones que circularon desde el miércoles en torno a presencias de personalidades nacionales y extranjeras quedaron sin sustento cuando llegó la hora de la evocación. No hubo gobernadores ni mucho menos mandatarios de otras naciones. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, le había confirmado a este cronista, el miércoles por la noche en un restaurante de Río Gallegos, lo que al fin sucedió: una ceremonia íntima y nada más. Cristina arribó cerca de las 10 al cementerio, acompañada por sus hijos Florencia y Máximo (quien conducía la camioneta 4x4) y su nuera Rocío García. También estuvieron la hermana del ex presidente y ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, Aníbal Fernández, y los secretarios de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina; General de la Presidencia, Oscar Parrilli, y de Legal y Técnica, Carlos Zannini, entre otros. Militantes de la Cámpora y de la agrupación Tupac Amaru, encabezada por la dirigente jujeña Milagro Sala, además de otras referencias sindicales, aguardaban desde las 8 de la mañana en inmediaciones del cementerio, pero no pudieron acercarse a la zona del mausoleo.Cristina monitoreó personalmente el retiro del cajón de la bóveda familiar y su traslado, unos 150 metros, hasta el imponente sepulcro, construido (y se dice financiado) por el empresario santacruceño Lázaro Báez. Dentro del mausoleo se realizó una ceremonia religiosa, a la que asistieron sólo personas permitidas por la familia. Todo se desarrolló, en rigor, lejos de los periodistas y de las cámaras de TV locales y nacionales, a quienes la férrea seguridad mantuvo a buen recaudo en la zona callejera. Roca, en su lugar. Otro acto, ya de corte partidario, se hizo al mediodía, fogoneado por el también empresario e histórico puntero del Frente para la Victoria santacruceño Rudy Ulloa. Consistió en la inauguración de un monumento con la figura de Kirchner, que fue erigido en la Unidad Básica Los Muchachos Peronistas, en barrio Del Carmen. Se dice que esta fue la primera sede política del kirchnerismo patagónico, inaugurada a mediados de la década de 1980, cuando el fallecido ex presidente peleaba por llegar a la intendencia de Río Gallegos, objetivo que consiguió en las urnas en 1987. Hubo, sin embargo, una controversia detrás del emprendimiento de Ulloa. La idea original era levantar la estatua del ex presidente en donde hoy está la de Julio Argentino Roca, en la intersección de las avenidas San Martín y Néstor Kirchner. Un oportuno impedimento del Concejo Deliberante local salvó a Roca de su destierro. Sin embargo, la gente de Ulloa insiste con que llevará a Kirchner a esa transitada esquina de la ciudad natal del ex mandatario. Por ahora, el viejo Roca sigue en su puesto, con la cabeza inclinada hacia el piso, como esperando. La mesa del bar. El tercer homenaje de relevancia tuvo lugar en la confitería del hotel Santa Cruz. Un reducto kirchnerista en donde se conserva como un atractivo turístico la mesa del bar donde Kirchner compartía tertulias con sus amigos. Allí fue descubierta una placa recordatoria, con una leyenda firmada por Emilio García Pacheco, quien fue profesor de educación física de Kirchner durante sus estudios secundarios. Estuvieron en ese acto Aníbal Fernández, Parrilli y Zannini. Mientras Pacheco desató risas al apuntar que Kirchner "jugaba muy mal al básquet", Zannini recordó que había otro bar en la zona "innombrable" donde se reunían los opositores, al cual, dijo, le llamaban "la mesa del odio"."Esta era la mesa del amor y de la construcción", relató el secretario de Legal y Técnica, todo en tono anecdótico.Este cronista le pidió una reflexión al jefe de Gabinete sobre el aniversario de la muerte de Kirchner: "Mire, es muy difícil todo. No estoy en condiciones de hablar. Hace poquito me hicieron una nota y yo conté bastantes cosas, porque uno creía que estaba un poco más duro; pero hoy se ablandó todo de vuelta. Entonces si hablo voy a hacer un papelón que no tengo ganas", respondió Fernández.Puntos de vistaAmado Boudou (ministro de Economía-vicepresidente electo)"Es un día muy argentino para recordar a un hombre que le devolvió el valor a la palabra patria y al orgullo de ser argentino. Los juicios a represores no hubieran sido posibles si Kirchner no hubiese terminado con un aparato normativo que hace posible la justicia".Luis D' Elía (titular de Federación de Tierra y vivienda)"Argentina necesitaba a ese Néstor Kirchner irreverente, irrespetuoso, maleducado con los poderosos y entrañablemente tierno con los trabajadores y los pobres del pueblo argentino. Siempre lo voy a recordar audaz y valiente, lleno de convicciones".Alberto Fernández (ex jefe de gabinete)"Era un militante incansable y todo eso fue minándole la salud. Lo que a mí me duele enormemente es que los argentinos necesitemos que la gente muera para reconocerle que es buena gente y que es valiosa". Hugo Chávez (presidente de Venezuela)"Cómo olvidar su brillante rol protagónico en la Cumbre de las Américas, en Mar del Plata (2005), cuando enterramos al Alca. Todavía me parece que oigo su voz, la voz de nuestra dignidad, al enfrentar a Bush y a su pretensión de imponernos la agenda neoliberal".Más información- Una ola de inauguraciones en todo el país

