De la Sota-Mestre, una relación con turbulencias
El intendente de Córdoba se acercó a la Casa Rosada en los últimos tiempos. También compartió actos con Scioli y Massa. Al gobernador no le cayeron bien esas fotos. Julián Cañas.
Los protagonistas lo niegan y aseguran que, además del excelente vínculo institucional, son amigos. Pero la realidad lo desmiente: la relación entre José Manuel de la Sota y Ramón Mestre entró en zona de turbulencias. La primera alerta sobre esta situación la encendió un empresario que se reúne seguido con el gobernador y con el intendente. En los últimos encuentros, el hombre de negocios escuchó reproches cruzados entre De la Sota y Mestre.Las otras señales de distanciamiento son públicas. El martes pasado, en un acto en Ciudad de Mis Sueños, De la Sota remarcó en dos oportunidades en su discurso que el intendente le debería agradecer a la Provincia la ayuda que le brinda en el sector de la salud. En ese barrio careciente, el gobernador inauguró el tercer dispensario provincial, con atención las 24 horas. El municipio tiene más de un centenar de centros de este tipo, pero no atienden todo el tiempo.La respuesta del intendente no se hizo esperar. La legisladora provincial Olga Rista –una mestrista paladar negro– cuestionó en duros términos a la Provincia. En un comunicado –que seguramente Mestre leyó antes de que se difundiera–, Rista acusó a la gestión delasotista de "interferir" en la política sanitaria municipal.Anoche hubo otro gesto de diferenciación. De la Sota no asistió a la velada de gala por el aniversario de la ciudad.Las causas de las turbulencias tienen raíz política. De la Sota está convencido de que respaldó a Mestre en los primeros meses de su gestión, que fueron los más complicados, y que ahora el intendente no le paga con la misma moneda.Al gobernador le cayeron pesadas tres fotos que el intendente se sacó en los últimos tiempos: con la presidenta Cristina Fernández, con el gobernador Daniel Scioli y con Sergio Massa. Todos hoy posicionados en la vereda de enfrente de De la Sota. Un mes atrás, un ministro delasotista reprochó en privado que Mestre era "muy tibio" en la pulseada que la Provincia mantiene con la Nación. "Los fondos que no nos envían a nosotros, tampoco les llegan a los municipios. Tal vez Mestre no se juega por Córdoba, porque en realidad le llegan recursos por otros canales", alimentó las suspicacias el funcionario provincial.En el Palacio municipal, tienen explicación para cada una de esas fotos, con argumentos pragmáticos. Con la Presidenta, el intendente firmó un convenio para la construcción de 1.753 viviendas en la ciudad de Córdoba. Scioli le otorgó un aval para armar un fideicomiso para obras por 75 millones de pesos, a través del Grupo Bapro (Banco Provincia de Buenos Aires). Massa le suministró al municipio capitalino un software para liquidar los haberes. Mestre ha construido una excelente relación personal con Massa, quien convulsionó el ambiente político con su decisión de enfrentar al kirchnerismo, en el decisivo territorio bonaerense. Este lanzamiento eclipsó el intento de proyección nacional de De la Sota. El dirigente de Tigre no habla en público, pero sí mucho en privado. Cree que la política necesita una renovación "total" de sus cuadros dirigenciales, incluidos los gobernadores de larga trayectoria. De la Sota no zafa de ese parámetro exclusivo.Massa también piensa que se deben romper los límites partidarios y que la gestión y las nuevas ideas deben ser la carta de presentación de los gobernantes del futuro. En Córdoba, Massa observa con simpatía a Mestre y al peronista Martín Llaryora.Estas cuestiones llevan a esta situación de tensión entre De la Sota y Mestre. Nadie cree que habrá un rompimiento inmediato. Pero muchos suponen que la relación no volverá a ser la que fue.

