De la Sota todavía aspira a dirimir con Scioli la candidatura presidencial
El gobernador piensa en el armado de una estructura opuesa a la reelección de Cristina Kirchner.
Estrategia nacional. En los últimos días, el gobernador José Manuel de la Sota se metió de lleno en el armado de una estructura nacional que se oponga a una nueva reelección de la presidenta Cristina Fernández.
Los dirigentes más cercanos al mandatario admiten que De la Sota no tiene hoy muchas chances en la interna del PJ nacional, ya que en las encuestas está lejos de la jefa del Estado, del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y del intendente de Tigre, Sergio Massa.
Sin embargo, De la Sota tiene una estrategia, siempre y cuando los K no logren reformar la Constitución nacional para permitir un nuevo mandato de Cristina: aspira a enfrentar a Scioli en 2015, en las primarias abiertas por la candidatura presidencial del PJ.
En ese escenario, el gobernador bonaerense seguramente contará con el respaldo del kirchnerismo.
“Puede parecer una quimera, pero De la Sota cree que puede suceder lo mismo que en la interna de 1998, cuando todos daban por ganador a (Antonio) Cafiero y finalmente triunfó (Carlos) Menem”, afirmó un delasotista histórico, quien considera que en algún momento los peronistas le pasarán factura a Scioli por su adhesión al kirchnerismo durante más de una década.
Cena. Conocedores de la interna del justicialismo hablaban a sus anchas en el bar de un hotel céntrico, mientras esperaban al ocupante de la principal silla de la tertulia: el dirigente justicialista Jorge Yoma.
“¿Qué hace Yoma en Córdoba?”, preguntó uno de los parroquianos a un hombre, generalmente bien informado. La respuesta fue veloz: “Vino a reunirse con De la Sota. Cenaron el viernes a la noche”.
De la Sota viene manteniendo numerosas reuniones con dirigentes del justicialismo, de cara a las elecciones legislativas de octubre.
Cambio de humor K con el Papa. En una de las tantas reuniones que De la Sota tuvo con distintos dirigentes en Buenos Aires, el gobernador se enteró del motivo de la distensión que el Gobierno nacional resolvió impulsar con la Iglesia Católica argentina, luego del vendaval de críticas K en los primeros días del papado de Francisco.
Dicen que en Roma, antes de la audiencia con el nuevo Papa, la presidenta Cristina Fernández mantuvo un encuentro con el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor José María Arancedo (primo del expresidente Raúl Alfonsín). En esa reunión, la revelación de Arancedo de que el Sumo Pontífice no viajará a la Argentina antes de las elecciones de octubre generó suspiros de alivio en varios integrantes de la numerosa comitiva gubernamental, temerosos de que un hecho de esas dimensiones pudiera ser capitalizado políticamente por la oposición.
Críticas en el oficialismo tras la elección del nuevo rector. En el oficialismo provincial también hubo pase de facturas por el cambio de postura de Irico, a quien meses atrás había visitado De la Sota en el Hospital de Clínicas, en un duro contrapunto con Carolina Scotto.
Por lo bajo, los cuestionamientos apuntaron al jefe de Gabinete, Oscar González, quien a través de un hombre de su confianza, José “Pepe” Ortega, exfuncionario de la gestión del rector Jorge González, trató de influir en la elección de la máxima autoridad de la UNC. Se comentó que cuando Irico ya tenía resuelto apoyar a Tamarit, luego de negociar con Gill, el jefe de Gabinete provincial trató de intervenir, pero ya era tarde.
“Nos dormimos, y los K estuvieron bien despiertos”, razonó un funcionario provincial que no participó de la movida.
El villamariense Martín Gill: el gran gestor. Francisco "Pancho" Tamarit fue consagrado el sábado pasado nuevo rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), cuando hasta una semana atrás, el radical Alfredo Blanco aparecía con mejores chances. El vuelco lo dio la decisión del decano de Ciencias Médicas, Gustavo Irico, de votar al candidato de la actual rectora Carolina Scotto. A Irico se lo vincula al delasotismo, pero dicen que el gran gestor del cambio de postura del médico es un funcionario nacional poco conocido en la ciudad de Córdoba: el villamariense Martín Gill, secretario de Políticas Universitarias de la Nación. Exfuncionario del intendente Eduardo Accastello, se dice que Gill es hoy un hombre con ingreso al despacho presidencial. En Córdoba, se anotó un poroto y se encargó de que el ministro de Educación, Alberto Sileoni, saludara al nuevo rector de la UNC, en medio de los festejos de la barra kirchnerista.
Ataques e intermediarios. En el delasotismo sostienen que, en este año electoral, los K dispararán munición gruesa sobre el Gobierno provincial. Un miembro del gabinete conjeturó que el ataque vendrá por todos los frentes y que ya hay algunos instalados. En esa línea, sostienen que el vector que tiene el oficialismo nacional, para sus denuncias en Córdoba, es Luis Juez. "Todo lo que ventila Juez lo hace a partir de datos que le pasan desde la Rosada", sostienen en el Centro Cívico cordobés, tratando de pegar al líder del Frente Cívico con los K.
Bronca con un intendente. El intendente de Villa del Totoral, Ernesto Bernabey, es un kirchnerista muy crítico de la gestión provincial. "Tatú" Bernabey cuestiona y acusa al Gobierno provincial de "discriminar" a los intendentes que adhieren al Gobierno nacional. Las críticas generaron mucha bronca en el Centro Cívico, tanto que funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia están buscando un inmueble en la ciudad norteña para inaugurar una delegación de la cartera que conduce el ministro Daniel Passerini. El objetivo es trabajar con en los sectores carecientes de Villa del Totoral, para contrarrestar la influencia de Bernabey en su ciudad. Más allá de esta embestida contra Bernabey, en la última reunión de los intendentes kirchneristas se dejó trascender que en todos los ministerios de la Provincia está la lista de los intendentes, pero que los kirchneristas están subrayados en rojo. De ese modo, todos los funcionarios provinciales tienen claro que deben evitar cualquier asistencia a los municipios gobernados por intendentes K.
Pensando en 2015. En el Frente Cívico no sólo hay discusiones sobre las candidaturas para las elecciones de octubre. Algunos de los principales dirigentes juecistas de "paladar negro" no están de acuerdo con la estrategia del líder del sector, Luis Juez. El senador nacional asegura en privado que los próximos comicios no "definen nada" y que su partido no debe perder su horizonte, que es volver a pelear la gobernación en 2015. "No es cierto que, sin 2013, no hay 2015. En la elección de octubre se definirá si la sociedad quiere o no la continuidad de Cristina", argumenta el exintendente capitalino.
Otros dirigentes piensan que si el Frente Cívico hace una mala elección en octubre, perderá frente al radicalismo la condición de segunda fuerza que ganó en la provincia. De allí que siguen sugiriendo que el senador sea candidato. Pero para Juez ya es una cuestión cerrada: no participará e impulsará a algunos de sus dirigentes más cercanos.
Diálogo con Olga. Esta estrategia de Juez, de pensar más en 2015 que en las elecciones de octubre, sería el argumento para que el senador nacional se sentara a dialogar con Olga Riutort y otros dirigentes peronistas, alejados del delasotismo. "Juez no está pensando en octubre. Después de las elecciones legislativas hará una convocatoria para conformar un gran frente en Córdoba, para competir contra el delasotismo y el mestrismo, en 2015", dijo un juecista cercano al senador nacional. "Todos sabemos que De la Sota y Mestre tienen un acuerdo para seguir en el poder. Hay oportunidad para una alternativa", agregó.
Megafón oficialista. La presidenta Cristina Fernández dijo que, en la conversación que mantuvo con el papa Francisco, habló de "las batallas celestiales" de Megafón, el personaje central de la novela que escribió Leopoldo Marechal (Megafón o la guerra) antes de morir, en 1970. La jefa del Estado alabó la obra y lo mismo hizo el Papa, según relató Cristina.
Es que, años atrás, una parte del peronismo que terminó siendo kirchnerista encontró en la obra del poeta una inspiración casi mística para sus luchas políticas.
Las batallas terrestres (políticas) y celestes (teológicas) alimentaron a los que, como Juan Carlos “el Chueco” Mazzón
(actual asesor presidencial) y Alejandro Álvarez (dirigente muy cercano a Perón ya retirado de la política), formaron parte de la famosa agrupación Guardia de Hierro.
En Córdoba, esa mística la intentó recoger Nadia Fernández, una de las fundadoras del grupo Megafón local, que en 2003 se pegó rápido al kirchnerismo y logró una banca legislativa a través de un acuerdo con el juecismo.
Pasaron los años, las elecciones, las ideologías y las convicciones, y en la actualidad, con la pelea Cristina-De la Sota en su punto más alto, la líder de Megafón forma parte del bloque de Unión por Córdoba.
El pobre Megafón, entre tantos vericuetos, quedó aquí un tanto desorientado.
Contratación polémica. En los últimos días, se conoció que la Caja de Jubilaciones de Córdoba contrató de manera directa y sin licitación a una consultora de la Universidad de San Martín para realizar una auditoria en el organismo previsional provincial.
El trabajo le costará a la Provincia alrededor de 900 mil pesos.
A la casa de altos estudios que trabajará para la Caja provincial de Jubilaciones se la vincula al Gobierno nacional, ya que cuenta con una escuela de dirigentes políticos que impulsó el expresidente Néstor Kirchner.
También se conoció la semana pasada que la actriz Andrea del Boca recibirá 30 millones de pesos del Gobierno nacional para hacer una novela, en cuya producción participará la Universidad de San Martín.
Desde la oposición, el juecismo puso el grito en el cielo y cuestionó esta contratación directa. El vocal del Ersep, Juan Pablo Quinteros, apeló al humor para criticar la iniciativa. “Si la Universidad de San Martín producirá la novela de Andrea del Boca, sin dudas, es la indicada para que venga a avalar la novela que De la Sota nos hace a los cordobeses”.
Facturas en la UCR. La elección del nuevo rector de la Universidad Nacional de Córdoba reabrió las múltiples divisiones internas en el radicalismo cordobés, en el que sobran por estas horas los pases de factura por la derrota de Alfredo Blanco.
Algunos le reprochan al exdecano de Ciencias Económicas no haber tenido cintura para manejar una elección que muchos daban por ganada. Pero la mayoría apunta al brusco giro que dio el delasotista Gustavo Irico y su vuelco al kirchnerista Francisco Tamarit. “Tenemos una gran relación con De la Sota pero a la primera de cambio nos deja pagando”, se quejaban en la Casa Radical sobre la relación institucional que sostiene el intendente Ramón Mestre con el gobernador. Y algunos iban más allá: “Mestre está dando señales de que no quiere que ningún radical le haga sombras. Le pone trabas a Aguad para que sea candidato y ahora hizo muy poco para que Blanco fuese rector”. En el Palacio 6 de Julio, prefirieron ignorar las críticas y resaltar nuevas incorporaciones como las del dirigente vecinalista Guillermo Molas y Molas, quien se sumará como funcionario en el Concejo Deliberante, en la Dirección de Atención al Vecino.
Código de Faltas. Entre las conjuras que creen advertir los funcionarios provinciales en el año electoral, un miembro del gabinete puso como ejemplo los duros cuestionamientos a la aplicación del Código de Faltas.
Al respecto, razonó que, en torno de este tema, los sectores que son permeables a los críticas al Código de Faltas “no nos acompañan ni nos acompañarán”.
“En cambio, hay mucha gente que pide que seamos cada más enérgicos en ese tema y son, precisamente, los que nos votan”, añadió el funcionario, con un ojo puesto en los estudios de opinión pública a los cuales recurre con frecuencia el Gobierno.
Otro jugador. El exjefe de gabinete de la Nación Alberto Fernández se sumó a las filas del sciolismo en Capital Federal.
En los últimos días, en los corrillos del PJ, se comentó que el exfuncionario de Néstor Kirchner vendrá en los próximos días a Córdoba. La duda es qué dirigente peronista cordobés será el anfitrión de Fernández.

