De la Sota no quiere conflictos y mantiene distancia de la gestión
Sus voceros dicen que el gobernador electo no quiere intervenir en la actual puja gremial. No se opondrá si hay aumentos de salarios.
Algo debe fallar en las comunicaciones entre Córdoba y Madrid. El conmutador del Hotel Ritz no registra llamadas realizadas desde la Gobernación de Córdoba que hayan sido respondidas en la habitación del gobernador electo, José Manuel de la Sota. No es un problema técnico en la era de la hiperconectividad, aseguran miembros de la delegación que encabeza el mandatario en ciernes. "De la Sota no habló con (Juan) Schiaretti y no parece que vaya a hacerlo en lo que queda del viaje", dijo una voz que integra la comitiva que, naturalmente, pidió no ser identificada.De la Sota no parece dispuesto a modificar su posición varias veces repetida desde que ganó las elecciones: se mantendrá apartado de las decisiones de la administración de Schiaretti. No quiere cogobernar y su rechazo a opinar sobre medidas que se toman o se dejen de tomar son una expresión que lo pone de manifiesto.El rigor de una agenda diaria con media docena de encuentros en distintos puntos de Madrid durante cuatro días no cambió ni se alteró ayer, cuando vía lavoz.com.ar, se pudieron leer las declaraciones del gobernador Schiaretti sobre que no dará aumentos salariales y que los reclamos deben por tanto ser realizados durante el mandato de De la Sota, a partir del 10 de diciembre próximo.La distancia de De la Sota con Córdoba no cambia un deseo expresado por uno de sus acompañantes ante la insistencia de este enviado: "Como cuando le tocó asumir a Juan, a José le gustaría recibir el gobierno sin conflictos abiertos. Si Schiaretti tiene que dar un aumento, que lo decida".¿Habló en las últimas horas De la Sota con Oscar González, ministro de Salud de Schiaretti y a la vez responsable de la transición? No pudo ser confirmado ese contacto. Pero en la refinada atmósfera del Ritz, la falta de esa respuesta se compensó con comentarios con tonada cordobesa sobre la delicada situación del experimentado dirigente de Traslasierra en el gabinete provincial.El contexto de la relación De la Sota-Schiaretti no se agota en el conflicto de los hospitales; en realidad es el último dato.Una semana y medio atrás, consumado el magro tercer puesto de Héctor Campana en las elecciones a intendente capitalino, Schiaretti reveló que había sido De la Sota quien le pidió que evitara que Olga Riutort (terminó segunda de Ramón Mestre) fuera postulante del peronismo.Desde entonces, De la Sota ha respondido con silencio y distancia, una distancia más grande que el océano que los separa.

