Sin pronunciamientos sobre el cablegate
A solicitud de la presidenta Cristina Fernández, la Cumbre no se expidió sobre la filtración de cables diplomáticos estadounidenses.
Enviado especial a Mar del Plata
Las coincidencias alcanzaron sobradamente para aprobar una cláusula antigolpe de Estado y un plan para la educación hasta 2021. Pero resultaron insuficientes a la hora de lograr algún tipo de pronunciamiento sobre la difusión de los cables diplomáticos estadounidenses por WikiLeaks, que ensuciaron las relaciones bilaterales entre muchos de sus países miembro. Esa es la conclusión que puede sacarse de la 20ª Cumbre Iberoamericana, que reunió aquí a 17 de los jefes de Estado y de gobierno latinoamericanos, España y Portugal. Los cuatro ausentes integran el llamado "eje bolivariano": Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba. Resignado, el quinto de ellos, el ecuatoriano Rafael Correa, dijo cuando este diario le preguntó acerca de la ausencia de referencia de la Cumbre sobre los controvertidos cables: "No necesariamente tenía que ser incluido en una declaración final". Desde la terraza del Hotel Provincial, a la espera de la foto oficial, Correa optó en cambio por remitir el asunto a los discursos que se escucharon durante la reunión.Anteayer, en Buenos Aires, el ecuatoriano había criticado con acidez la difusión de esos cables del Departamento de Estado. Pero, al parecer, a pedido de la presidenta Cristina Fernández de ignorar el "cablegate" en la Cumbre, no hizo mención alguna en su discurso y, en cambio, respaldó la cláusula democrática aprobada que prevé medidas "preventivas y reactivas" –caracterización de la canciller española Trinidad Jiménez– ante un intento o concreción de golpe de Estado. Correa ha sido el último afectado por una situación de este tipo.La solicitud de Cristina, respaldada por Brasil, Chile y México, habría respondido a un pedido que le hizo el jueves la secretaria de Estado, Hillary Clinton, de evitar lo que podía haberse constituido en el primer pronunciamiento sobre el "cablegate" de un organismo regional, como La Cumbre.De todos modos, el polémico asunto habría sido no sólo el motivo de las ausencias de Hugo Chávez, Evo Morales y Raúl Castro. También apareció durante la reunión en los discursos de sus cancilleres. La posta la inició el cubano Bruno Rodríguez (los cables "transparentan la intromisión en los asuntos internos latinoamericanos"), la tomó el venezolano Nicolás Maduro (repudió "la operación que apunta a dividir y socavar la unidad de nuestro líderes y pueblos") y la concluyó el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera ("es una diplomacia imperial").Por el lado de las coincidencias, la Cumbre adoptó una cláusula democrática. El organismo de países iberoamericanos era el único regional que carecía de la misma. Aunque menos estricta que la adoptada por la Unasur, que contempla medidas automáticas, la cláusula prevé la adopción de sanciones desde el momento en que un gobierno "considere que existe amenaza de ruptura o alteración del orden democrático". Un respaldo a Argentina ante las exploraciones petroleras y ejercicios militares en Malvinas y un nuevo pedido de "desbloqueo" a Cuba también figuran entre lo aprobado.

