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Seis horas para aclarar palabras ambiguas

Las dudas por el acuerdo van de lo general a lo puntual. Timerman tuvo que defender hasta la terminología usada en el tratado, en su traducción al inglés. Mario Fiore.

14 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
Mario Fiore (Corresponsalía Buenos Aires)
Seis horas para aclarar palabras ambiguas

El tema es complejísimo e indica un cambio histórico en la posición argentina sobre la causa Amia y también en la inserción geopolítica de nuestro país. Así lo admiten, con diferentes argumentos, oficialistas y opositores. Los primeros creen que por primera vez Irán acepta destrabar la causa por la debilidad en la que se encuentra internacionalmente; los segundos creen que en esta negociación el fuerte es Irán y que el Gobierno de Cristina Fernández le está ayudando a exculpar a los cinco ciudadanos iraníes que tienencredencial roja de Interpol, entre los cuales está el ministro de Defensa de ese país. Si tan opuestas visiones son posibles, es justamente por la complejidad del tema y porque el acuerdo firmado por el canciller Héctor Timerman con su par de Irán, que tiene sólo 9 puntos, usa terminología vaga y no da demasiadas precisiones. La principal duda que mortifica a las entidades judías, como la Daia y la Amia, es por qué el memorando no explicita en ningún párrafo que la ley argentina será la que se sostendrá cuando el juez Rodolfo Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman viajen a Teherán a interrogar a los acusados."Los iraníes tienen la certeza de que no van a sentarante el juez a ningún ciudadano iraní", apuntaron ayer los senadores radicales que leyeron diarios iraníes donde se celebró el acuerdo como un éxito diplomático. "¿Por qué no se escribió que la legislación vigente es la argentina?", inquirió el mendocino Ernesto Sanz. En su respuesta, el canciller le devolvió una pregunta: "¿Qué otra ley, salvo la ley argentina, puede aplicar un juez argentino?". Demasiado graves son las consecuencias que trae el tratado como para abusar de supuestos en su redacción. Los opositores y las entidades judías dudan de que el juez Canicoba Corral pueda llegar a Teherán alguna vez para interrogar a los acusados. Una parte del arco no kirchnerista piensa que a la Comisión de la Verdad que se crea en el tratado, compuesta por juristas notables que no pueden ser ni argentinos ni iraníes, le demandará "años" revisar las 200 mil fojas de la causa argentina para luego hacer las recomendaciones. Y entienden que recién ahí se podría habilitar el interrogatorio de los acusados. Otros creen que, en el mejor de los casos, si se llega a producir la posibilidad de que el juez natural de la causa le pregunte algo a los imputados iraníes, este hecho no tendrá carácter de declaración indagatoria. Y que en ningún caso Irán permitirá la extradición de sus ciudadanos ya que en la Constitución de éste país no se permite que éstos sean juzgados por otra ley que no sea la propia. Las dudas van de lo general a lo puntual. Timerman tuvo que defender la terminología usada en el tratado, en su traducción al inglés. La oposición también cuestionó que la Comisión de la Verdad se dicte sus normas de procedimiento, tal como dice otro ítem del tratado. Timerman aseguró que son reglas de funcionamiento, pero el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá y el radical Mario Cimadevilla no le creyeron. El radical dijo que si se aprueba el tratado, como ya será una ley, tendrá más rango jurídico que el Código Penal argentino. El puntano recordó que el juez argentino Canicoba Corral tiene un pedido de captura en Irán.